Diario ampliado del Padre Pedro Font

Colonizing Expedition, 1775-1776


Friday, December 1, 1775 EN -- Dia 1. de Diciembre. Viernes. Nos detuvimos con el motivo de fabricar un jacal en la rancheria del Capitan Palma, para habitacion de los Padres Garces, y Eixarch, que se havian de quedar en este rio, á la qual fue con los Padres el Sr Comandante, y bolvio al ponerse el sol y trabajaron en la fabrica los Arrieros todo el dia: distaba del parage la rancheria cosa de una legua. Tuvimos oy un dia muy pesado, porque desde que amaneció se levantó un viento noroeste tan recio, que apenas podiamos mantener las tiendas en pie, y levantaba continuamente la tierra que pisabamos, que como era arena muy delgada, sucia, y pegajosa con el polvo sutil de las lamas secas que dexa el rio, no nos dexaba resollar, ni mirar, ensusciandose con ella la ropa, y todo, y duró este trabajo hasta ponerse el sol. A la tarde vinieron á vernos unos Jalchedunes de paz. Dixo el Sr Comandante, que en la casa de Palma regalaria á los Indios con cuentos y tabaco, si se juntaban; pero como estos viven tan desparramados, le parecio que se havian juntado pocos, por lo que suspendio el regalarlos. Se vistio el Capitan Palma con el vestido, que se le entregó de parte del Exmo Sr Virrey, que era una camisa, unos calzones y chupa de ante amarillo con algun adorno, un capote ó cabrioléde paño azul galoneado, y una montera de terciopelo negro adornada con piedras falsas, y una garzota á modo de Palma. Este Capitan se llama Palma por la amistad que tiempos passados tubo con un mayordomo de la mission de Gaborca que se llamaba Palma y, de quien le tomo el nombre: y se llama Salvador por haverle puesto este nombre el Indio Sebastian Tarabal quando salio de California á esta sonora, y estuvo detenido en casa de dicho Capitan unos dias. El Sr Comandante traia de parte del Sr Virrey el vestido, y á la noche se lo dio, y se lo hizo poner alla en su tienda á solas sin concurrir nosotros, ni hacernoslo saber; porque es tan amigo de apropriarse á si de todas sus acciones, y de grangearse estimaciones, que no quiere que otro tenga parte en ellas, ni admite en su compañia quien pueda en algun modo llamar las atenciones de las gentes, que todas las apetecepara si. Por esso aunque era mas regular el que el regalo de abalorios y tabaco que traia para los Gentiles en nombre de su Magd fuesse repartido á los Indios por mano de los tres Padres, que ivamos en la expedicion, para grangear sus animos, pues al fin los religiosos han de ser sus ministros, y los Indios se inclinan, y reconocen á quien les da; con todo siempre el Sr Comandante hizo essos repartimientos por su mano, y nunca quiso que lo hicieramos nosotros, ni jamas en todo el camino me dio siquiera un hilo de cuentas para poder regalar á algun Indio si se me antojaba, excepto quando estuvimos de buelta en la Mission de San Luis, en donde me dio unos quantos hilos porque se los pedi. Propuse al Sr Comandante que era muy conveniente observar este parage; pero como él no queria que las observaciones fuessen en mi nombre, ni que se dixesse que yo las hacia, assistia á todas las que hize hasta aqui como si el las hiciesse, que aun por esso no me quiso entregar el quadrante astronomico, que me embio el Sr Virrey, ni cosa alguna para poder cumplir con mi encargo: y como oy no podia assistir á la observacion por estar ocupado con la fabrica de jacal, me respondio que otro dia se observaria en el Puerto de la Concepcion, y assi no pude observar como deseaba. Desde que passó por mi Mission de San Joseph de Pimas se empeño en que llevasse el instrumento musico, persuadiendome á que era muy conveniente el Psalterio para atraer a los Indios, y mas a los Yumas, que son muy festivos; y aunque yo me resisti bastante , porque me exponia á perderlo en un viage tan largo, con todo huve de condescender á sus instancias: y despues que lo ha venido cargando con bastante detrimento, ni me ha hablado mas de el, ni me ha insinuado el que lo toque, ni gusta de oirlo, ni de que se junten las gentes á mi tienda, cargando esta broma sin haver servido para los Yumas ni para nadie. Queria el Sr Comandante acabar el jacal en un dia, pero no pudo ser; y á la noche despues de cenar le preguntési nos ivamos el dia siguiente, como havia dicho por la mañana, y me respondio que no. Entonces le dixe, que pues nos haviamos de detener, le suplicaba mandasse mudar el Real en donde se hacia el jacal, para librarnos de la incomodidad que padecimos oy en el parage con tanta tierra y viento, que fue tal que ni se podia guizar: pero no quiso condescender con mi suplica; aunque al cabo, esto que yo le pedia para mañana, despues sin pedirselo lo executó al otro dia, causandonos con esto un dia mas de mortificacion. Preguntéle de que modo dexaba á los Padres Garces y Eixarch en aquel rio, pues los dexaba entre los gentiles sin ninguna escolta, y le hize otras preguntas del modo como quedaban alli estos dos Padres porque deseaba saberlo: de lo que se sintio mucho, y me respondio, que á que venian aquellos examenes? que el no debia darme razon de lo que determinaba: que hacia mas de lo que debia, pues les fabricaba el jacal, á que no estaba obligado ni tenia tal orden: que á el no se le havia encargado que cuydasse del modo como havian de quedar alli las dos Padres, pues ellos voluntariamente havian querido ir sin que el Sr Virrey lo mandasse, y assi que supuesto ellos se havian, animado a ir de esse modo, ellos sabrian como quedaban. Esto dixo fundado, en que haviendo determinado el Sr Virrey que fuesse al rio Colorado el P. Garces, como consta en su Decreto dado en Mexico á 28. de Noviembre de 1774. este representó algunas dificultades; por lo que el Sr Virrey respondio, que si el P. Garces no queria ir, y reconocia muy dificil su quedada en el rio Colorado, no le obligaba á ello: pero bien manifestó Su Exmo que deseaba que el Padre fuesse como lo significó en la carta que le escribio de 20. de Marzo de 1776. con la qual le remitio copia de la carta del P. P. Fr. Silvestre Velez de Escalante, escrita desde el Nuevo Mexico, por si al P. Garces le servian de algo para sus viages y reconocimientos las noticias que este Padre daba. Por fin dixo el Sr Comandante que quedarian con los dos Padres los tres interpretes, dos Arrieros, y sus dos criados. Los tres interpretes eran tres Indios tan inutiles, que para nada servian, ni aun para interpretes, pues eran muy malos castellanos. Los dos Arrieros eran el uno el Indio Sebastian Tarabal, que es el que sirvio y acompañó al P. Garces en sus viages, como dice en su Diario; y el otro era un mozo, que venia arrimado con un Soldado, y se quedó por no tener bestia ni modo con que proseguir, el qual aunque sirvio bien al P. Thomas, y fue el unico que le servia de algo, no se le pagó su servicio y trabajo, ni se le dio nada, porque dixo el Sr Comandante que no venia de su cuenta, ni tenia tal obligacion. Los dos criados eran un mozo inutil, que se ofrecio voluntariamente á acompañar al P. Garces al qual no se le dio cosa alguna, y desde el rio Colorado se bolvio para la sonora; y el otro era un muchacho pequeño que traxo voluntariamente el P. Thomas con sus cavallos para que le sirviesse de page. Todo esto apunto, para que no se ignore lo que suele suceder en semejantes Expediciones con los Sres Comandantes, y sirva de luz para assegurar en los principios lo que debe ser, sin fiarse de ofrecimientos y buenas palabras; como le sucedio al P. Garces, que por haverse fiado de las ofertas generales, que el Sr Comandante le hizo, despues experimentó que en lo particular no se las cumplia: porque como estos Señores, que goviernan en semejantes caminatas, y aun los que mandan en estas tierras remotas, no tienen sobre si quien los contenga, son tan absolutos en sus cosas, que es menester mucha paciencia con ellos, y aun por buenos que sean, suelen dar bastante que sufrir; y al fin de un modo ó de otro siempre suele tener cabida aquella deprecacion que como tan experimentado acostumbraba hacer nuestro Vble P. Fr. Antonio Margilde Jesus: A militibus: libera nos Domine. Bien que no hay reglo sin excepcion.

Saturday, December 2, 1775 EN -- Dia 2. Sabado. Se prosiguio en la obra del jacal, por lo qual nos detuvimos, y fue á ella el Theniente con los Arrieros. Sobre medio dia me dio la terciana, y fue la ultima. A la tarde se juntaron como trescientos Indios de ambos sexsos, y se les repartio por mano del Sr Comandante tabaco y abalorio. Oy estuvo el dia bien pesado con el viento y tierra que levantaba, pero no tanto como ayer. El P. Garces fue á la fabrica del jacal, y quando bolvio, él y el P. Thomas me hablaron sobre las cortas provisiones que se disponia dexarles, y yo les aconseje que hablassen claro, y sin recelo en orden á lo que convenia.

Sunday, December 3, 1775 EN -- Dia 3. Domingo. Determinó el Sr Comandante hacer lo que yo le pedi el dia 1. pero no por respecto de mi peticion, ni movido de mi suplica. Dixo missa el P. Thomas, y los demas la oimos: y despues de missa salimos de la Orilla del Rio Colorado á las diez y media de la mañana, y a medio dia llegamos á la Rancheria del Capitan Palma, haviendo caminado cosa de una legua con rumbo al oeste quarta al sudoeste. Se empleó lo restante del dia en acabar el jacal, el qual aunque no se acabó, quedó en buen estado: y tambien los Padres quedaron suficientemente contentos con loque se les dexó para los dos y los siete que quedaban con ellos, que fue: un tercio de tabaco: dos caxones de abalorio: una arroba de chocolate: una arroba de azucar: una arroba de manteca: cinco reses: tres tercios de carne seca: una carga de frixol: una carga de harina remolida: un poco de harina floreada: un almud de garvanzo: un caxon de vizcocho: tres jamones: seys quesos: una sarten: un comal: un hacha: doze panes de jabon: doze velas de cera: y una botija de vino, que no se pudo decir missa con el por tan malo que ni parecia vino en color y gusto, y huvieron de recurrir por el á Caborca: algo fue, pero no mucho respecto á nueve bocas que eran, y al tiempo que se havian de detener para que les durasse la provision, que era hasta nuestra buelta. A la noche llaméal Capitan Palma, y al Capitan Pablo, que entendi era algo pariente suyo, á mi tienda, y por medio del interprete les hize un razonamiento exhortandolos al cuydado, y estimacion que havian de hacer de los Padres que alli quedaban, y que si se portaban bien con ellos quando yo bolviesse iria al rey á darle la razon de todo para que los estimasse, y entonces de una vez vendriamos los Españoles á vivir con ellos: á todo lo qual respondieron que podia ir descuydado, que una vez que Palma tenia el baston, y ahora el vestido que le dieron, que se hacia cargo que quedaba en lugar del Capitan Dn Juan, y que cuydaria de los Padres como yo mismo, y que castigaria los desordenes si alguno quisiesse hacer mal &c.: y el Capitan Pablo añadio, que si alguno intentaba hacerles dano, ó hurtar algo, los mataria, á lo que le respondi que esso de matar no lo queria yo, ni Dios, porque no estaba bueno, que si alguno hacia alguna cosa mala lo amarrasse y le diesse unos azotes: y esto le quadró tanto, que tirandose á la larga contra el suelo, y estendiendo brazos y piernas, dixo muy expressivo: Ajót, ajót: que quiere decir: Bueno, bueno. Estando yo en esta platica, el Sr Comandante envio á llamar al Capitan Palma, sin mas fin que sacarmelo de la tienda, porque no le quadraba que nadie se metiesse en platicar con los Indios, y mas los Capitanes, y en darles instrucciones; y despues para entretenerlos dispuso que á la luz de la lumbre baylaran los Indios un rato delante de su tienda con que no tuve lugar de hablarles mas.

Monday, December 4, 1775 EN -- Dia 4. Lunes. Dixe missa en la ramada y habitacion de los Padres, y fue la primera que se dixo en ella; y dispuestas las cosas nos despedimos de los Padres Fr. Francisco Garces, y Fr. Thomas Eixarch, que aqui quedaron con los arriba dichos, y salimos de la Rancheria del Capitan Palma á las nueve y media de la mañana, y á las dos y media de la tarde paramos cerca de una laguna de las Rancherias del Capitan Pablo, una legua despues de haver passado el Cerro de San Pablo, haviendo caminado unas cinco leguas con rumbo al oeste quarta al sudoeste.

El Capitan Pablo se mudó á vivir con el Capitan Palma para acompañar á los Padres. Luego que salimos del parage vedeamos un brazo del rio Colorado que nos faltaba, el qual de muy arriba venia separado, y aqui bolvia á juntarse con el rio. Como á una legua del parage llegamos al puerto de la Concepcion, que es un estrecho de dos cerritos por entre los quales passa muy recogido el rio Colorado ya junto con el rio Gila. Aqui nos detuvimos un poco á registrar el terreno muy estendido, que desde él se descubre, y por el qual corre el rio, cuya corriente aqui me parecio ser de estnordeste á oestsudoeste: y al nordeste, como á diez leguas de distancia, se descubre bien la cabeza del Gigante, que los Indios llaman el Bauquiburi, que es un gran peñasco redondo, que esta en lo alto de una sierra aspera situada entre los rios Gila y Colorado: y al norte como á tres ó quatro leguas está el otro peñasco que llamaron la campana en lo alto de otra sierra tambien aspera. El Cerro de San Pablo, por cuyo pie passa el rio, es tambien, de muy alegre vista, pero de tan corta, extension, que todo es barrancos, y no vi en el un pedazo plano en que pudiesse fabricarse siquiera una Yglesia. El camino, aunque llano quasi todo, fue muy trabajoso, por estar tan tupido de monte, que en muchos pedazos, no se descubria, mas que una veredita, y lo demas muy espesso, de mezquites, tornillo, y unos matorrales, que llaman cachanilla, por lo qual llegaron las requas, cavallada, y ganado, con bastantes atrassos, y con bestias perdidas. El P. Garzes tuvo sus razones moderadas con el Sr Comandante, porque no le dexo las bestias que le prometio para sus viages; y quedó en venir con nosotros pero se detuvo para componer sus cosas, y aviarse para ir hasta el desemboque del rio. Lo que el P. Garces registró en este, y otros viages, que hizo, hasta San Gabriel, y el Moqui, se hallar á en su Diario.

Tuesday, December 5, 1775 EN -- Dia 5. Martes. Amanecio, una mula y un cavallo muertos de frio, que lo hizo tal, que hasta los orines reparéque se havian helado en la bacinica dentro la tienda. Salimos de las Rancherias del Capitan Pablo, á las diez de la mañana, y como á las dos de la tarde paramos cerca una laguna de las Rancherias del Cojat, que tambien son Yumas, haviendo caminado unas quartro leguas con el rumbo al sudoeste, y con muchas culebreadas. El rio desde el Cerro de San Pablo dá una guiñada quasi al sur, y desde alli ya no se vémas, porque va muy apartado del camino, que sigue por sus vegas, y dexando á la derecha una loma de medano hasta la qual parece llega el rio quando crece. El camino tiene bastante bosque de cachanilla, tornillo, y mezquite, pero no fue ni la mitad tan pesado como ayer; y passamos por algunas rancherias de Yumas, que salian al camino á recibirnos, y se alegraban mucho de vernos, y todos nos querian guiar á sus casas: y se ven grandes pedazos de tierras muy buenas para labores &c. Entre otros Indios, que nos acompañaban á trechos, oy se empeñó en guiarnos á pie por delante un Indio medio Pima y medio Yuma, hijo de un Yuma Capitan de mucha authoridad, que mandaba en toda la nacion, por cuya muerte se alzó con el mando el Capitan Palma, el qual estuvo casado con una India Pima, á la qual todavia reconocian los Yumas; y por esto el Sr Comandante en la Expedicion primera (como él mismo me dixo) á la India Pima le puso por nombre la reyna, y al mozo le llamaba el Principe, el qual por entender y hablar la lengua Pima les sirvio entonces de interprete; y al presente es conocido dicho Indio por el Principe, y assi le llamaba ahora el Sr Comandante y los demas. Este Indio vino ayer noche á la tienda del Sr Comandante, quien, por venir muy embijado, no lo conoció á primera vista hasta que empezó á hablar, y entonces un criado suyo llamado Manuel Barragan, inteligente en la lengua Pima le dixo: Señor, este es el Principe: y como yo oyesse nombrarlo assi, preguntéporque le llamaban el SPrincipe. Entonces el Sr Comandante me dixo: Padre, como los Jesuitas eran tan amigos de abultar sus cosas, despues que entraron á reconocer este rio Colorado, ponderaron mucho en sus relaciones lo crecido de esta nacion Yuma, y para que la noticia fuesse mas sonada, dixeron que tenian su modo de governarse con alguna politica, y que reconocian á uno por rey y superior de todos, y este rey no era otra que el Capitan padre de este muchacho, que ya murio, el qual estuvo casado con una India Pima, de quien ha aprendido el muchacho esta lengua; y yo aludiendo á esta noticia, como por juguete se me propuso la vez passada el llamarle á este Indio el Principe, y a su madre la Reyna. Paramos en un llano de bastante pasto, cerca una laguna de las muchas que hay por las vegas, las quales dexa el rio llenas quando mengua; y acudieron al real muchos Indios, y traxeron calabazas, frixol, y otras semillas de las que tienen, haciendo sus Scambalaches con los Soldados por cuentas, que el Sr Comandante dio á la gente para esse fin. Cerca de la tienda del Sr Comandante se mató una res (que oy se mató para dar racion á la gente, como se hacia cada seys dias) y estaba yo sentado con el Sr Comandante junto á la res tomando chocolate; y como se amontonaban tanto los Indios, y son tan immundos, que con las pestiferas ventosidades que arrojaban no nos dexaban resollar, ni havia modo de quererse apartar; me levanté, y pidiendole á un Indio una vara larga, que tenia unas diez quartas, con las quales suelen ellos andar jugando al rodete, la cogi atravessada y con ella con suavidad y buen modo, como riendome, los iva retirando para atras: pero luego un Indio se mostró muy enojado, y tirando la vara para arriba se bolvio á meter para adentro, y á su exemplo los demas, y el dueño de la vara me la arrebató de las manos, y el que se enojó prosiguio con semblante airado sin perderme de vista hasta que me meti á mi tienda. De donde inferi que toda su afabilidad, mas por las dadivas del abalorio, que por su mansedumbre, puede ser que se convierta en altaneria quando se trate de reducirlos al cathecismo, y á la sugecion, y mas si atendemos á sus costumbres y modo de vivir, de lo qual hablare despues.

Wednesday, December 6, 1775 EN -- Dia 6. Miercoles. Esta noche los Indios estuvieron algo bulliciosos y se acreditaron de ladrones mas que otros, hurtando una espada, un comal que se restituyo despues, y alguna ropa de los que se descuydaron. Salimos de las Rancherias del Cojat á las diez de la mañana, y á las dos de la tarde paramos en la Laguna de Santa Olalla nombre que se le puso en la Expedicion primera, haviendo caminado unas cinco leguas con rumbo al sudoeste, pero culebreando quasi de sur á oeste. Estando ya parados llegó el P. Fr. Francisco Garces, el qual vino para seguir su camino rio abaxo hasta el desemboque, y visitar las Naciones que habitan en sus vegas. Oy me retentó un poco la terciana, y estuve muy desbaratado de los cursos. El camino no está muy emboscado aunque tiene mucho chamizo, y es tierra esteril en pedazos; y á lo lexos se ve el margen de los medanos, y mas lexos, todo á la derecha, se ve una sierra aspera, de la qual es ramo el Cerro de San Pablo, y parece que dicha sierra ó cordillera empieza desde la sierra en que está el peñasco de la Campana, y aun desde la sierra del Bauquiburi, ó cabeza del Gigante, y va á juntarse con la sierra, que en la Expedicion passada llamaron de San Sebastian, y esta es una sierra que se ve muy á lo lexos y viene de la California baxa, la qual es la sierra madre que siguiendo toda la California camina como para el noroeste, y oestnoroeste. La Laguna de Santa Olalla es estrecha á modo de zanjon, y larga mas de una legua siguiendo quasi el mismo rumbo del rio, pero apartada de él como dos leguas ó algo mas: y de aqui se puede inferir quantas leguas de extension coge el rio quando crece, pues la llena, y aun sube mas de dos varas el agua, segun las basuras que vimos en lo alto de los troncos de los sauces, que están en sus orillas, las quales dexa el rio quando en sus crecientes corre por essos terrenos. Por esso es tierra humeda y de bastante zacate, y tambien hay entre el bosque bastantes codornizes: y en la Laguna hay algun pescado, y entre el Matalote que sacaron los Indios, pescaron tambien una Liza. Nos acompaño en el camino el Indio Pima, que llamamos el Principe, y otro Indio, que vive aqui, y es el primero que salio al camino á recebirnos, como digo dia 25. de Noviembre.

Thursday, December 7, 1775 EN -- Dia 7. Jueves. Oy me vi muy apurado de cursos. Paraque la cavallada, y mulada, que venia muy mala, se reforzára con el buen zacate de esta Laguna, se determinó detenernos en ella. Acudieron muchos Indios de la Nacion Cajuenche, que vive de aqui para abajo del rio, muy alegres, y metiendo mucha algazara, como que estaban contentos de vernos, y traxeron al Real muchissimas sandias, calabazas y bastimento, que cambalacharon con abalorio, con lo qual se proveyeron bien los Soldados, y tambien se hicieron de algunas mantas negras del Moqui &c. Estos Cajuenches no se distinguen en sus costumbres de los Yumas y en el ydioma son quasi lo mismo, ó alomenos se parecen en el sonsonete de su pronunciacion que les oia, como tambien los Jalchedunes de rio arriba. Con el gusto de haver llegado á este parage, se dio ayer tarde refresco á la gente de la Expedicion, que consistio en darles aguardiente, con lo qual huvo entre essa gentalla esta noche una competente borrachera, y griteria. Lo por la mañana, aunque malo, me esforzéen decir missa, y despues passéá ver al Sr Comandante, á su tienda, y le dixe: Señor, parece que huvo borrachos esta noche passada: respondiome que algo huvo. Y como me parecio tan feo este desorden, que fue tal, que hasta su cozinero nos dexó sin cena, porque no estaba para cozinas, le dixe: pues porque les dá aguardiente, si se han de emborrachar? Respondiome, que no lo dio con essa intención. Bien está, que assi sea, le dixe, porque si fuesse, con tal intencion seria con doblada malicia, porque el emborracharse siempre es malo, y peca el que se emborracha, y el que coopera á la borrachera de otros, y solo escusa de pecada la ignorancia, y Vmd no ignora la destemplanza de estas gentes en teniendo aguardiente. Me respondió con alguna moderacion, aunque algo sentido, y sin muestras de arrepentido: y despues me dixo: gusta V.R. que oy observemos? Respondile, que hiciesse lo que gustasse, pues yo no era arbitro para observar sino quando él queria; que yo havia deseado observar en la junta de los rios, que era mejor parage, como se lo propuse el dia 1. pero que ya que alli no se hizo, se haria quando el gustasse: Dixome que á la buelta se proporcionaria, observar alli; y con esso y me fui á mi tienda y á las onze vino á ella, y me dixo: Donde dispone V.R. que se arme el instrumento? Respondile: Señor, donde Vmd guste. Entonces me dixo: V.R. lo ha de disponer, pues lo entiende mejor que yo, y es V.R. quien ha de observar. Esta es la vez primera que le oi semejante expression; y con esso dispuse el instrumento para hacer la observacion, á la qual estuvo presente y obsequioso el Sr Comandante, aunque con alguna seriedad, sin duda porque yo tambien la gastaba, y vio que yo gastaba porcas razones, y no andaba con cumplimientos, y contemplaciones en cosas de mi incumbencia. Esto apunto, no por mala voluntad, ni por conservar agravios en la memoria; sino unicamente para que por aqui se infiera la cautela, y paciencia que es menester tener con estos Señores absolutos. Observe, pues, la altura de este parage, y lo hallé, sin correccion en 32°.37. y con correccion en 32°.33'. Y assi digo: En la Laguna de Santa Olalla, dia 7. de Deciembre de 1775: Altura meridiana del bordo inferior del sol: 34°.28'. Y por quanto aqui acaba la Nacion Yuma, y empieza la Cajuenche, dire de esta nacion lo que he sabido en este transito, y de su terreno que habitan; advirtiendo que lo que dixere de los Yumas se puede entender quasi del mismo modo de los Cajuenches, y demas naciones del rio abajo, y tambien de los Jalchedunes, y aun de los Jamajabas, ó Soyopas, del rio arriba, pues todos estos Indios en costumbres y en todo son quasi lo mismo. La habitacion de los Yumas es en las vegas del rio colorado, y en sus orillas de un lado y otro, cuyas aguas aunque siempre turbias, mas ó menos, son dulces y buenas, y no salobres como las del rio Gila, el qual por el rio de la Assumpcion, tiene las aguas gruessas, y por esso algo se malea el rio Colorado despues de juntarsele el rio Gila. Las Vegas se estienden por un lado y otro del rio como dos leguas, y en partes mas, en las quales hay mucha alameda, y tambien mezquites, y otros chaparros; y los alamos aunque muy altos, por lo comun son delgados por estar muy espessos, y de ellos y de los sauces, hay muchos secos, que se mueren, porque los Indios les quitan las cortezas, con las quales forman las naguillas de las mugeres como dixe. El rio parece que tiene poco pescado, y este espinoso, y cada año se extiende mucho por las vegas en sus crecientes, los quales provienen de la nieve que se derrite en verano en las sierras del norte muy tierra adentro, y por esso no crece de repente, sino dissimuladamente, y quasi todo el año se le va en crecer y menguar, de modo que empieza á crecer por Marzo y Abril, y desde esse tiempo cada dia va á mas, hasta Julio que empieza á menguar y cada dia va á menos hasta fines del año. Las tierras que riega por lo comun son buenas, y como el agua entra en ellas tan mansamente, no las destruye, antes bien con el riego quedan bastante fertilizadas y con humedad para las sementeras que hacen en ellas los Indios en retirandose el agua, y para las abundantes cosechas que logran. En una palabra, me, parecio este rio Colorado muy semejante al rio Yaqui, assi en sus crecientes y otras circunstanceas, como en el genio de los Indios que lo habitan, aunque en todo le excede, y le gana en las alamedas que el rio Yaqui no tiene. El temperament o en invierno es bastante frio, y se experimentan yelos y escarchas bien fuertes por las mañanas, y esto dura tres ó quatro meses desde Noviembre hasta Febrero inclusive; lo demas del año es temperamento muy caluroso, y de calores excessivos en lo riguroso del estío, en el qual suele llover algo y tambien en invierno. Las cosechas de los Indios son; trigo, maiz, que llaman Apache, y se dá en poco tiempo; frixol orimuni, frixol tepari; melones; sandias, y calabazas muy grandes, de las que hacen tassajo, que en Sinaloa llaman Bichicore; y otras semillas de zacate; con lo que tienen bastante que comer; y tambien cogen mucho tornillo, y pechita, aunque esto mas es por variar, que por necessidad que tengan. El territorio que ocupan los Yumas sera como de veinte leguas de largo, cuyo centro viene á ser el puerto de la Concepcion que es el mejor parage que vi, y cerca del qual tiene su habitacion y rancheria el Capitan Palma. Este capitan, como dixe, es al presente el de mas authoridad entre los Yumas; y aunque el Capitan Pablo es Capitan de mas gente, y de rancheria mas crecida, tambien le reconoce, sin duda por ver al Capitan Palma tan favorecido de los Españoles, del Capitan Vrrea, del Capitan Ansa, y aun del Sr Virrey. Este Capitan entró en el mando por muerte del otro Capitan que antes reconocian, de quien fue hijo el Indio que llamamos el Principe, como arriba dixe; y segun pude averiguar, no es su dominio adquirido por descendencia, pues no es hijo, ni aun creo que pariente del Capitan antecedente, sino por entremetido, valiente, y hablador, como suele suceder entre los Indios, que el que mas habla, y echa valentias, se mete á capitan ó mandón, y es reconocido de los demas. Y es prueba de esto, el que las tierras que antes posseia el Capitan Palma, heredadas de sus padres, están de este lado del rio, y cerca del rio Gila antes de juntarse con el rio Colorado, las quales nos enseño el mismo Palma, que nos acompañaba, quando passamos por ellas el dia 28. de Noviembre, y no son muy buenas; y las que al presente possee del otro lado del rio en sus rancheria, que son mejores, se las cedieron los Indios de pocos años á esta parte. Este mando y superioridad no se debe entender en todo rigor, pues como los Indios son tan libres, y viven tan á lo bestia, y sin politica, muchas vezes no hacen caso de su Capitan aunque les mande, como lo reparéen algunas ocasiones; y creo que solo principalmente lo reconocen para vengar algun agravio, ó para ir á hacer guerra á las otras naciones vecinas, Jalchedunes, Cajuenches y demas, las quales de ningun modo estan sujetas al Capitan Palma, ni lo reconocen, pues se tienen por tan valientes como los Yumas. Son estos Yumas (y tambien los Cajuenches y demas) bien formados, grandes, fornidos, y no muy feos, y de buen cuerpo, y por lo regular los mas abordan á ocho quartas y passan, muchos á nueve, y algunos passan de nueve, segun los medimos. Las mugeres no son tan altas, pero son tambien bastante corpulentas, y de muy buena estatura. Sus costumbres, segun pude averiguar, son las siguientes. En la religion no se les conoce culto especial de idolatrias, aunque parece hay algunos hechizeros entre ellos, ó embaucadores, y curanderos que exercitan este oficio con gritos, soplos y meneos. Dicen que hay Dios, y que lo saben porque los Pimas se lo han dicho, y que estos, y los Papagos, con quienes tienen paz, y algun comercio, les han contado que alla arriba en el cielo hay gente buena, y que abaxo de la tierra hay perros, y otros animales muy bravos: que ellos no saben otra cosa porque son ignorantes, y que por esto de buena gana aprenderan lo que les enseñaremos para que sepan algo. Y como el fundamento de una Monarchia, governacion, ó republica ordenada, es la religion, aunque sea falsa, y esta no se halla entre estos Indios; por esso viven muy desordenadamente, á lo bestia, sin ninguna policia, y con tan poca sugecion como antes dixe, governandose cada qual por su antojo, como gente vaga. Sus guerras y campañas regularmente son de pocos dias, y se reducen á esto; juntanse muchos con el Capitan, ó alguno que los manda; van á una rancheria de Enemigos; dan el grito, ó alarido, para que huyan los contrarios, ó se atemorizen si los cogen de sorpresa; y suelen matar alguna muger, ó alguno que se descuydó; y procuran coger algunos pequeños para salir á venderlos a tierras de Españoles, á los quales en la sonora llamamos Nixoras, sean de donde fueren: y esse comercio bien injusto de los Nixoras es causa de que ellos se hayan encarnizado tanto en sus guerras. Sus armas son un arco mas alto que ellos, mal templado, y pocas flechas, que los mas solo cargan dos ó tres, segun vi, y muy pocos traen carcax, si es que traen que no vi ninguno, y estas algo largas, males, y flacas. Sus casas son unas chozas de palos algo levantadas, y cubiertas con tierra por el techo y lados, y algo profundizas en el suelo á modo de conejera, y en cada una viven veinte, ó treinta, ó más, como cochinos: y estas no estan juntas en forma de poblaciones, sino desparramadas en las vegas formando rancherias de tres, ó quatro, ó mas, ó menos. Sus vestidos en los hombres son, nada; aunque con las pazes que se procuraron assentar desde la Expedicion primera, se conoce que han tenido algun comercio con las otras naciones, de modo que ya vimos algunos Indios que llevaban mantas de algodon, y otras negras de lana, que vienen del Moqui, las que pudieron adquirir por los Cocomaricopas, y Jalchedunes: y estas se las ponen de medio cuerpo para arriba, dexando descubierto lo demas, y las partes mas indecentes porque dicen que á las mugeres no les quadra que se las tapen. Pero lo regular es andar totalmente desnudos; y son tan deshonestos, que siempre estan con las manos en las partes vergonzosas, jugandose, y alterandose la naturaleza, y son tan brutos que si se les reprehende lo hacen peor y se ponen á reir como lo experimente; y si les viene gana de orinar, sea parados, ó sea andando, hacen su necessidad como las bestias, y aun peor, pues estas se paran para mear. Assimismo quando les vienen sus flatos los echan delante de todos con mucha frescura, y como comen tanta frixolada, y otras semillas, apestan con sus ventosidades; y si estan sentados en el suelo no hacen mas que levantar un poco la nalga por un lado, y como echan los cuescos tan largos y redondos, y recios, con el soplo levantan el polvo de la tierra. En una ocasion pidio el Sr Comandante a un Indio le traxesse una lumbre para encender un cigarro: traxola el Indio, y estando el Sr Comandante encendiendo su cigarro, y el Indio muy serio con el palito de lumbre en la mano delante de él, echose en pedo formidable, y aunque el Sr Comandante le dixo que esso no se hacia, el se quedo riendose muy sereno. El capitan Palma, ya al presente se havia emmendado, que antes hacia como los demas; y al principio quando se le advertia que esto no estaba bien hecho delante de la gente, respondia, que no podia hacer otra cosa, porque si no lo hacia assi, rebentaria. No sési esta libertad se puede atribuir á su ignorancia, innocencia, y candidéz, ó si es efecto de su mucha brutalidad. En punto de incontinencia son tan deshonestos y execessivos, que no creo haya en el mundo otra nacion que les gane: las mugeres quasi se puede decir que son comunes, y el obsequio que hacen á los huespedes es darles muger para que duerman con ella; y aunque entre los viejos parece que hay alguna especie de matrimonio natural reconociendo por legitima alguna muger de las muchas que tienen ó tuvieron en su juventud; pero entre los jovenes creo que no hay ningun matrimonio, porque ellos viven con las que quieren , y las dexan quando se les antoja: ó á lo menos es muy comun y libre entre ellos la poligamia. Las mugeres todas, aunque sean pequeñas, y hasta las chiquillas de pecho, llevan unas naguillas que se hacen de las cortezas del sauce y alamo, las quales benefician algun tanto, y hechas tiras, las ensartan ó entretexen por un cabo, y con ellas forman una especie de delantales, que se amarran en la cintura con un cabestro, uno por delante y otro por detras, el de atras algo mas largo que el de delante, y les llegan hasta la rodilla, con los quales, como son de tantas tirasó listones estrechos como un dedo y cuelgan sueltos, con el meneo que tienen al andar hacen su ridito. Entre las mugeres vi algunos hombres vestidos como ellas, con las quales andan regularmente, y nunca se juntan con los hombres, y el Sr Comandante les llamaba amaricados, tal vez porque los Yumas llaman Maricas a los hombres afeminados. Yo preguntéquienes eran estos; y me respondieron, que essos no eran hombres como los demas por lo qual andaban assi tapados; de donde inferi que serian hermofodritas: pero por lo que supe despues, entendi que essos son sodomiticos dedicados para el exercicio nefando. Por lo qual concluyo, que en este punto de incontinencia han de dar mucho que hacer quando se establesca en ellos la Santa Fe, y religion Christiana. Tambien algunas mujeres, aunque pocas , suelen cubrir la espalda con un genero de manta ó capotillo, que hacen de pieles de conejo, y de nutria con su pelo, hechas tiras, y entretexidas con hilo de cortezas; pero por lo regular andan con todo el cuerpo descubierto excepto lo que tapan las naguillas. En la noches de frio, y mas en el invierno, hacen una lumbrada, y se ensartan alrededor de ella acostados y apretados, y a un medio enterrados en la arena como cochinos: y de dia suelen ir con un tizon en la mano, y se lo arriman al cuerpo en donde sienten mas frio, ya detras, ya adelante, ya el pecho, ya á la espalda, ya al vientre y estas son sus frezadas, y en acabandosele la lumbre tiran aquel tizon, y buscan otro encendido. Los hombres usan mucho el embijarse de colorado con almagre, y de negro con una tierra reluciente y negra de color aplomado, con lo qual parecen cosa de infierno, y mas de noche, y tambien de blanco, y de otros colores, y se embijan no solo la cara, sino tambien todo el cuerpo, y se lo pegan con el unto de tuetanos, ó con otros ingredientes de tal modo que aunque se metan en el rio, y se bañen mucho, como acostumbran, no se les quita facilmente el embije; y los que no adquieren otra cosa mejor, se tiznan con carbon de arriba abajo, con varias rayas y labores, que parecen diablos, y essa es su gala. Las mugeres solo se embijan de colorado, y es muy comun entre ellas; y solo una muchacha grande vi, que encima del almagre tenia unas pintas blancas redondas en dos filas de arriba abajo de la cara. Llevan los hombres las orejas taladradas con tres ó quatro gruessos agujeros (las mugeres no tanto) y en ellas llevan colgados unos mecatillos de lana, ó chomite, y otros colgajos: y tambien en el cuello traen unas buenas ensartas de cabezas secas de unos animalitos, que parecen de escarabajos, de que hay poralli: y son muy afectos á cuentas ó abalorios, con los quales cambalachaban sus pocas fressadas, con que se aviaron algunos de la Expedicion, y tambien sus semillas, y otras corsas que traxeron, de modo que ayer se venderian en el real como quinientas sandias, y muchas calabazas, maiz, frixol, &c. y oy se vendio mas de otro tanto. A mas de esto quasi todos los hombres tienen agujereada la ternilla de enmedio de la nariz, lo que no reparéen las mugeres, de la qual llevan colgada una piedrecita entre azul y verde los mas ricos, como el Capitan Palma; otros una piezecita blanca y medio redonda, como de marfil ó hueso, como la traia el Capitan Pablo; otros llevan alguna cuenta, ó otra friolera; y aunque vi varios sin nada, tambien vi otros que se contentaban con traer un palito atravesado en ella. Los peynados en los hombres son especiales: los mas llevan el cabello cortado por delante hasta los ojos, y lo demas hasta el pezcuezo, y otros lo llevan algo largo. Suelen peynarse ó tocarse embijandose el cabello con lodo blanco, y otros embijes, para que estétiesso, lo qual suelen hacer en la orilla del agua, y con mucha prolixidad, y el de delante se lo levantan y lo paran como corona, ó como cuernos, y lo demas lo dexan muy liso con los embijes, y lodo, y suelen tambien hacerle algunas, labores con otros colores. Las mugeres usan poco de esso, y su tocado comun es apretarse y componerse el cabello con lodo, assi como en Europa se usa con polvos de harina; y lo regular es tener el cabello de delante cortado hasta las cejas, y lo demas algo largo colgado por hombros y espaldas. Son muy amigos de chupar, y muy floxos en trabajar, que si no lo fueran tendrian muchas mas semillas; pero se contentan con lo que les basta para comer con abundancia, lo qual, como la tierra es tan fertil con el riego del rio, lo logran con poco trabajo, que consiste solo en esto: antes que cresca el rio desmontan el pedazo de tierra que quieren sembrar, y dexan alli la bassura; crece el rio, y se lleva lo desmontado; y assi que el rio baxa y se retiró con una estaca hacen unos hoyos en la tierra siembran sus semillas, y no la hacen mas beneficio: y son tambien bastante ladrones, propriedad de todo Indio. El Ydioma no es tan ingrato como el de la lengua Pima, y aun me parecio menos dificil en su pronunciacion, el qual tiene un dexo á cada clausula, ó cosa que se dice como de interrogante. La nacion Yuma está al presente en paz con todos los de al rededor, por nuestras persuaciones, excepto con los Indios del desemboque, por una guerra que poco ha les hizo Palma, en la que les mató como veinte personas; pero esta desunion ya la compuso el P. Garces quando fui alla, como dice en su Diario. En virtud de esta paz baxaron algunos Jalchedunes á la junta de los rios, y vinieron con sus mantas del Moqui, y otras cosas para hacer sus cambalaches con la gente de la Expedicion, pero ya no nos hallaron alli; y el P. Thomas, que alli quedaba, los recibio bien, y regaló. Por fin, es gente regularmente mansa, festiva, y alegre, y como ignorantes que nada han visto, admirativa, de modo que qualquier cosa que veian les hacia novedad, y con su curiosidad impertinente se hacian molestos, y en fadosos, y aun pesados, pues nos cansaban con arrimarse á las tiendas, y registrarlo todo: y les gustaba oir rebuznar las mulas, y machos, y mucho mas unos burros, que venian en la expedicion, como que la otra vez no havian visto estos animales, los quales, como cantan ó rebusnan mas largo y recio, quando los oian los remedaban á su modo con bastante algazara y bulla. Por conclusion de todo lo dicho ya que me he detenido algo en hablar de los Yumas, y sus costumbres, quiero apuntar una question ó reflexo que muchas vezes me vino al pensamiento, en este viage, á vista de la ignorancia, infelicidad y miseria con que viven los Indios que vi en todo el camino hasta el Puerto de San Francisco, pues es tal, que los Yumas sin disputa se pueden reputar por los mas felices, ricos, y acomodados de todos, pues al fin tienen que comer, y viven en sus tierras con menos incomodidades; pero los demas que vi para adentro, á mas de que viven en continuas guerras entre unas rancherias y otras, con lo qual viven en continuo sobresalto, y andan como Cain profugos y vagos, posseidos del miedo y temiendo á cada passo; parece que tienen sobre si la maldicion, que Dios echó á Nabucodonosor, pasciendo como bestias el heno del campo, y manteniendose de yerbas, y semillas de zacate, con alguna caza de venados, liebres, tuzas, ardillas, ratones, y otras sabandizas. En esta suposicion: assi como los Apostoles hicieron a Christo aquella pregunta sobre el ciego á nativitate: Rabbi, quis pescavit, hic, aut, parentes ejus, ut caecus nasceretur? Joan. cap. 9. pudieramos preguntar, que pecado cometerian essos Indios, y sus passados, para que naciessen en aquellas tierras remotas del norte, con tanta infelicidad y desdicha, con tanta demudez éincomodidad, y sobre todo con tan ciega ignorancia de todo, que ni conocen las comodidades transeuntes del mundo para procurarlas, ni mucho menos (segun me parecio por lo que pude averiguar de ellos) tienen luces de la existencia de Dios, viviendo como bestias, sin usar de la racionalidad y el discurso, y solo distinguiendose de ellas por la forma de corporeidad, ó humana, pero no por sus operaciones? Y esta misma pregunta, y lo demas que dixé, tiene lugar en otras muchas naciones que habitan en las tierras incognitas de los dos polos artico, y antartico, y en otras partes del mundo. Ya séque la respuesta es: Neque hic peccavit, neque parentes ejus: nad ut manifestentur opera Dei in illo: y assi, pues Dios los crió, su Divina Magestad sabe los altos fines para que quiso que naciessen en tan miserable fortuna, y vivan tan ciegos; y no nos toca querer averiguar tan altos secretos, porque Judicia Dei abyssus multa. Pero atendiendo á que la misericordia de Dios es infinita y que en quanto es de su parte quiere que todos los hombre se salven, y vengan en conocimineto de las verdades eternas, como lo dice el Apostol San Pablo: Qui omnes homines vult salvos fieri, et ad agnitionem veritatis venire: Ep. 1. ad Timoth. cap.2. no puedo menos que discurrir piadosamente á favor de aquellos pobres Indios, que tendra Dios alguna especial providencia, oculta á nuestra curiosidad, para que se salvan, y no se condenen todos. Pues, como dicen los Theologos, si huviesse un hombre en los bosques, sin conocimiento de Dios, y totalmente remoto de adquirir la instruccion necessaria, Dios se valdria de sus Angeles para darle el conocimiento preciso para su bien eterno: y esse hombre in sylvis, que suponen como hipotesi los Theologos, son sin duda alguna los Indios que vi, y otros que havra mas adentro, y yo no he visto. Pues si Dios ha dexado vivir por tantos centenares de años, y aun millares, á aquellas Gentes con tanta ignorancia y ceguedad, que apenas se conocen á si mismos, ni creo que sepan que son hombres racionales, que podremos discurrir, y mas á vista de un Dios tan piadoso, que Misericordia ejus superexaltat judicium? Podremos pensar que Dios crio á aquellos hombres unicamente destinados para el infierno, despues de passar en este mundo una vida tan miserable como passan? De ningun modo. Dixemos, que el Diablo puede mas que Dios, dominando á tantas almas que viven en las tinieblas de una infidelidad negativa, sin que Dios les comunique alguna luz para que se libren de su tirano y eterno imperio? Menos. Luego debemos pensar, que Dios tiene algun modo oculto para salvar a aquellas almas á que tanta costa redimio con su preciosissima sangre; lo qual se puede apoyar con aquel texto del profeta Joel cap/2 v. 32 Et erit omnis qui in vocaverit no men Domini Salvur erit quia in monte Sion et Jerusalem erit salvatio sicut dixit Dominus Sosa y mas si es verdad lo que dice el Ylluminado y Venerable Fr. Joseph de San Benito, que son mas los que se salvan que los que se condenan, y que en el dia del juicio veremos á muchos, de quienes pensabamos haverse condenado, que entraron al cielo por una puerta escusada: como que esto es mas conforme al fin de la creacion del hombre. Es cierto que: Sine fide impossible est placere Deo. Ep. ad Hebr. 11. y que: Nisi quis renatus fuerit ex aqua et spiritu sancto, non potest introire in regnum Dei. Joan. cap. 3: pero tambien es cierto que la Ley invenciblemente ignorada no obliga. Dice el Apostol San Pablo, que el que invocare el nombre Dios se salvará; Omnis enim, quicumque invocaverit nomen Domini, salvus exit: Ep. Rom. cap. 10. Luego la proposicion contraria es verdadera, presupuesto el conocimiento de Dios. Pues ahora digo yo con el mismo Apostol: Quomodo ergo invocabunt, in quem non crediderunt? Aut quomodo credentei, quem non audierunt? Quomodo autem audient sine predicante? Quomodo vero predicabunt nisi mittantur? Luego faltandoles el conocimiento de Dios, parece que tienen alguna escusa permaneciendo en su infidelidad negativa, contra la qual no se les ha ofrecido alguna razon de dudar; porque para que oblique el Santa Bautismo, y la creencia de los principales misterios de nuestra Santa Fe es preciso que preceda alguna luz, ó conocimiento de esta obligacion por medio de la predicacion evangelica: Ergo fides ex auditu, auditus autem per verbum Christi. Y podremos decir acaso que les ha faltado essa luz, y conocimiento? Sed dico: Numquid non audierunt? Es cierto que á todo el mundo se extendió la promulgacion del Evangelio por medio de los Apostoles, con lo qual quedó justificada la causa de parte de Dios: Et quidem in omnem terram exivit sonus eorum, et in fines orbis terra verba eorum: pero tambien es cierto, que quando los Apostoles repartieron entre si la tierra para predicar el evangelio en todo el mundo, no consta que contassen con la America, como parte entonces totalmente ignorada, y desconocida de todos, y aun tal vez de los mismos Apostoles, con ser tan illuminados por el Espiritu Santo. Y aunque por conjeturas se discurre, y se dá por cierto, que el Apostol Santo Thomas predicó en las dos Americas, no se sabe que desde entonces aca haya havido otros Predicadores, salvo en lo conquistado, desde el tiempo de las conquistas; y en tantos centenares de años es natural que estétotalmente ignorada y olvidada la predicacion y doctrina del Santo Apostol. Ahora, pues, arguyo assi: La ignorancia totalmente invencible escusa de culpa. Aquellos Indios viven en una total ignorancia, aun de Dios: Luego no es culpa suya el que vivan sumergidos en las tinieblas de su infidelidad negativa. Que vivan en una total ignorancia no es dificil de creer, atendiendo á las ignorancias tan grandes que se experimentan entre los convertidos, y christianos viejos de esta America, aun con la instruccion que tienen, que son tales, no solo en lo positivo, sino tambien en lo natural, que no es facil que á los Theologos de la Europa les venga en la imaginacion el que sean tales y tan comunes; y siendo aquellos Indios de entendimiento tan limitado, y sin instruccion alguna, es consiguiente, y natural el que sea su ignorancia sin comparacion mayor. Pues que dixemos á vista de esso? Diremos, que Dios los condena sin culpa? No puede ser, porque seria agravian su justicia, y es cierto que: Perdito tua ex te. Dixemos, que Dios los salva sin merito? Parece que repugna, porque: Hominis est praeparare animam. Pues que dixemos? O altitudo divitiarum sapientiae et scientiae, Dei: quam incomprehensibilia sunt judicia ejus, et investigabiles viae ejus! Ep. Rom. cap. 11. podremos exclamar con el Apostol San Pablo: y pues este secreto de la Predestinacion es tan recondito, seria atrevimiento grande del hombre el querer averiguar este soberano arcano con su tan limitado entendimiento: Quis enim cognovit sensum Domini? Aut quis consiliarius ejus fuit? Solo dixe con David: Homines et jumenta salvabis Domine: quem ad modum multiplicasti misericordiam tuam Deus: PS. 35. y creo piadosamente que aquellos jumentos que Dios salvará, son essos ignorantes Indios, y desamparados Gentiles, que son sin duda los jumentos del genero humano, de las quales quantos se salvarán, como y quando, solo lo sabe Dios: Cui soli cognitus est numerus electorum in superna felicitate locandus.

Friday, December 8, 1775 EN -- Dia 8. Viernes. Dixe missa. Se dispuso dividir la Gente y Requas de la Expedicion en tres trozos para passar las jornadas malas y largas que seguian: el primer trozo, en que yo fui, que constaba del bagaje del Sr Comandante, una requa, doze soldados, con sus familias, y alguna cavallada, fue governado por el Sr Comandante: el segundo, que constaba de otros doze soldados, otra requa, y porcion de cavallada, por el sargento: y el tercero, que se componia de otros doze soldados, con otra requa, y lo restante de la cavallada, por el Theniente en la retaguardia; los quales havian de salir del parage un dia despues unos de otros: y que el Ganado con los vaqueros y soldados restantes saliessen el dia 10. y fuessen en derechura al aguaje de San Sebastian atravessando por enmedio de los medanos. Acudio al Real mucha Indiada con sus sandias &C. Y aunque no se pudo ver el golpe de Gente junta, regulépor la que vi, que los Yumas seran como tres mil almas, y los Cajuenches algo mas. A la tarde el P. Garces juntó la Gente, les repartio un poco de abalorio, y tabaco, y luego les mostro un lienzo grande de la Ssma Virgen con el niño Jesus en sus brazos, y manifestaron una gran alegria y algazara al ver la Imagen, y dixeron, segun los interpretes, que estaba bueno, y que querian ser christianos para ser blancos y hermosos como la Virgen y que se buena gana se bautizarian; á lo que se les dixo, que por ahora no podia ser, que otra vez se haria. Se bolteó el lienzo, en que iva pintado al reverso un condenado, y levantaron una gran griteria diciendo, que aquello no les quadraba &c. Lo mismo se hizo con los Gilenos, Opas y Yumas, y todos respondieron lo mismo, sin manifestar repugnancia al christianismo; antes bien muchos desean, y han pedido ser bautizados, pero nadie se ha bautizado por no estar cathequizados y se conoce que está la gente bastante dispuesta para entrar en la Santa Yglesia siempre que se den las providencias para ello; y que no repugnan la sugecion á la ley de Dios, y á nuestro Soberano, pues dicen que gustarán de que vengan Españoles y Padres á vivir con ellos. Me parece que se puede lograr en estas naciones una gran christiandad; pero atenta la inconstancia de los Indios juzgo que siempre es necessario un Presidio algo crecido, para que el respecto de las armas contenga qual quierainsulto que pudieran intentar en entablandoles la sugecion. Desde el año passado quedaron impuestos á nombrar á Jesus, y á Maria, y su salutacion de muchos es QueyéJessus Marria: y lo repiten bastante aunque con bulla, y poca reverencia. Ya se le frustraba al P. Garces su intento de passar al desemboque del rio, porque los Interpretes no lo querian acompanar en virtud de que unos Indios les dixeron que no fueran alla baxo, porque los matarian, que aunque al Padre no le harian mal, á ellos si; por lo qual temerosos no querian passar adelante. Dixome el P. Garces la especie, y yo le aconsejéque si los interpretes no ivan, que no fuesse solo, pues para ver las naciones que ya havia visto no adelantaba nada y su viage se dirigia á ir con los Interpretes para explorar su voluntad en orden al cathecismo, y christianismo, que era el intento presente, lo que no podia lograrse sin interprete: y assi que lo mejor era bolverse con el P. Fr. Thomas, y despues de Navidad irse á los Jalchedunes, á explorar su voluntad, y coger noticias de las naciones confinantes, y otras tierras &c. que las naciones del rio abaxo siempre se podrian lograr y ver en establecienco Missiones y Presidio en la junta de los rios. Ya estaba el P. Garces para seguir este parecer, quando esta noche vino un Indio diciendo como Palma, y Pablo querian ir rio abaxo por el otro lado, para observar escondidamente como recibian al Padre aquellos Indios, y que ivan con algunos de los suyos á cavallo, y otros á pie. Dixe yo, que esto no estaba bueno, porque si Palma iva de este modo pensarian los de abaxo que iva de guerra, y al Padre le podria ir mal: y assi que dixesse al Indio, que fuesse á Palma y le dixesse que no fuesse alla, ó que si queria ir, que fuese con el Padre y á la clara, porque el que tiene buen corazon no se ha de esconder. Estaban los interpretes en esta platica, y llego el Indio pariente de Palma, que salio á recibirnos el dia 25. de Noviembre, el qual despues de haver determinado con el P. Garces el enviar á Palma un recado con otro pariente suyo para que le dixesse que no saliesse de su rancheria: dixo que lo que haria era que enviaria por delante del P. Garces dos mugeres, ó de las esclavas que havia entre los Cajuenches, ó de las de aquella nacion que estaban alli casadas, y que estas llevarian el recado de como bolvia á verlos el Padre que los vio la otra vez, que llebaba cosas con que regalarlos, y que iba a establecer las paces con los Yumas: y fue este pensamiento tan del agrado de los interpretes, que luego se animaron á ir, conque el P. Garces quedó con sus intentos. Es el P. Garces tan á proposito para entenderse con los Indios, y andar entre ellos, que no parece sino Indio. El gasta una flema en todo, como los Indios: se sienta con ellos á la rueda, ó de noche cerca la lumbre, cruzado de piernas, y se estará dos ó tres horas, ó mas, embobado sin acordarse de nada, platicando con ellos con mucha serenidad y pachorra: y siendo las comidas de los Indios tan asquerosas, y sin asseo, como ellos inmundos, el Padre los come con mucho gusto, y dice que son estomacales, y muy regaladas. En fin, lo ha criado Dios, segun veo, totalmente á proposito para buscar estas infelices Gentes, ignorantes y rusticas. Esta noche estuvieron los Indios de fiesta con su bayle y bulla que parecia canto, y cosa de infierno, y sus resultas fueron que hurtaron, ropa, y lo que pudieron a los Soldados que se descuydaron.

Saturday, December 9, 1775 EN -- Dia 9. Sabado. Salimos de la Laguna de Santa Olalla á las nueve y media de la mañana, y á las tres y media de la tarde llegamos al Pozo salobre del carrizal, haviendo caminado unas siete leguas, con rumbo al oestnoroeste. Es parage fatal, sin pasto, mas que algun carrizo, y de malissima agua, que parece permanente pero muy salada, por lo qual se abrio un pozo cerca de ella, y con esso se logró algo passadera la agua que en él remanecio. El P. Fr. Francisco Garces se fue por otro camino rio abaxo con animo de llegar hasta su desemboque. Desde este parage en distancia de unas quinze leguas para el sur se mira una sierra bastante larga y aspera, que el P. Garces llamó de San Geronimo, enfrente la qual está el cerito de San Jacome, y detras de ella, y mucho mas lexos se ve muy alta la sierra madre de California, que camina como de sudeste á noroeste: al noroeste y muy lexos se ve la sierra de San Sebastian: y al norte, del otro lado de los medanos, y bien lexos, se ve la sierra aspera, que viene de la sierra de la campana, y va á juntarse con la sierra madre. En el camino, como á una legua se halla una laguna salada, y sin pasto, y como á las quatro leguas un pozito de agua salobre, que el P. Garces le llamó del rosario. El camino es llano, pero tierra mala, salobre éinfructifera, y solo cria chamizo, hediondilla, y otro ramajo que llaman parrilla, y otros chaparros salobres. Por lo infructifero de estas tierras tan llanas, y por el aspecto de los medanos, y mas por la abundancia de conchas de almeja, y de caracoles maritimos, que oy vi, y en partes en rimeros, que por antiguos y viejos facilmente se quiebran entre los dedos apretandolos, he llegado a discurrir, que en tiempo antiguo el mar ocupaba todo este terreno, y que en alguna de las grandes retiradas suyas, que nos cuentan las historias, dexó descubiertos estos campos salados, y medanos. Y esto se dá la mano con las señales de semejante retirada, que se observan en el rio Yaqui mas de diez leguas antes de llegar al mar, cuya costa, con la de la Pimeria alta, y la de los Papagos, tambien infructifera por muchas leguas, es lo mismo que esta tierra hasta el desemboque del Colorado. Alla pues, iendo del Real de San Marcial a Yaqui se encuentran en el camino muchos rimeros de conchas de ostion rebueltos con tierra, y medio enterrados, y otras conchas, y señales maritimas, y no es possible que los hombres huviessen hecho tales montones de conchas, trayendolas del mar tan lexos unicamente por enterrarlas en rimeros: todo lo qual aunque solo es conjetura tiene bastante verisimilitud.

Sunday, December 10, 1775 EN -- Dia 10. Domingo. Dixe missa. Salimos del Pozo salobre del Carrizal á las onze y media de la mañana, y á las cinco y media de la tarde paramos en una Barranca seca, sin pasto ni agua, haviendo caminado unas siete leguas con rumbo al oestnoroeste. Solo havia en la barranca algunos mezquites secos con que hicimos lumbre. Previendo esto el Sr Comandante por lo que experimento en su viage primero, mandó en la Laguna de Santa Olalla que todos se proveyessen de agua en sus botas, y que se traxesse maiz, y tambien que cada qual traxesse una porcion de zacate, lo que hizimos todos desde él y yo tambien, y con este zacate y maiz cenaron algo las bestias. En el camino que es bastante llano, y sin medanos porque los ivamos desechando á un lado y otro, se encuentran y passan varias barrancas, que parece las forma golpe de agua quando llueve: aunque por otra parte parece que llueve muy poco, pues en el camino encontramos las estercoladuras que dexaron las reses y cavallos en la Expedicion passada; de donde infiero, ó que la tierra, por tan seca y floxa, se bebe luego el agua que llueve; ó que llueve poco; ó que las barrancas son causadas del agua, que llueve en la serrania aspera y peñascosa, que circuye á lo lexos todo este gran llano y medanos, y el agua busca su corriente por aca abaxo hasta el mar, á donde se encaminan; ó que solo tal qual vez llueve alguna manga y muy recio, como sucede en California. El camino se ve sembrado de caracoles pequeños maritimos, y conchas de almeja, lo que confirma mi congetura que ayer apunté. A la mitad del camino en una barranca hallamos el pozito de las angustias, profundo mas de una vara, y con muy poca agua y mala, aunque no tanto como la del Carrizal. Toda esta tierra es dificil de transitarse, por la suma falta de pasto y agua, y por ser medanosa quasi toda.

Monday, December 11, 1775 EN -- Dia 11. Lunes. Salimos de la Barranca seca á las siete de la mañana, y á las seys de la tarde llegamos á los Pozos de Santa Rosa de las laxas, haviendo caminado unas catorze leguas, con el rumbo como diez al oestnoroeste, y lo restante un poco al oeste, y lo mas al oestnoroeste. Son Pozos de buena agua, pero escassos, y se trabajó en ellos para dar agua, desde que llegamos hasta el dia siguiente á medio dia: se abrieron seys pozos, y se dio de beber á las bestias con coritas, como se hace en semejantes parages. Al principio nos vimos apurados, porque no salia agua; pero se trabajó recio en profundizar algo los pozos, y quiso la Virgen Santissima de Guadalupe nuestra Patrona que saliesse agua; que á no haver sido assi corria riesgo de perecer la Expedicion en el dia de su fiesta, que era mañana, por falta de agua. Este parage de Santa Rosa es un arroyo, que parece corre por debaxo las arenas, y es remaniente de unas lomitas baxas, que son ramos que salen de la sierra madre que sube de California baxa, y está cerca de aqui: y hay en las immediaciones algun zacate del que llaman galleta. Desde él á lo lexos como para el estnordeste se mira un cerro cabezudo, que al Sr Comandante le parecio el Bauquiburi, aunque á mi no me lo parecio, y dudéque se pudiesse ver por quedar ya muy distante. En el camino á la izquierda queda el cerro del impossible cerca de aqui, que es un cerro bien alto, y aspero, separado de la sierra de San Geronimo, detras del qual está la barazón de pescado que se vio en la primera expedicion. El camino no es muy malo si no fuesse tan largo, por cuyo motivo llegamos bien cansados: y se encuentran en él bastantes rimeros de almeja, y una infinidad de caracolitos de mar muy chicos y torneados, que blanquean en partes como harina; lo que confirma que esto es marisma, y aunque el mar ha llegado por alli alguna vez: pero no se halla ninguna barranca como ayer. Solo por la tarde al emparejarnos con el Cerro del impossible (assi llamado desde la vez passada porque á los Soldados se les hizo impossible llegar á el) el qual dexamos á la izquierda, entramos en un terreno muy pesado, porque está todo el campo lleno de montoncitos de tierra dura, que llamamos almondigones, muy aptos para cansar las bestias, y despues passamos un medano como de una legua. Este camino del Carrizal á Santa Rosa descubrieron unos Soldados, que para esse fin embio el Sr Comandante por delante desde el rio Gila, dia 16 de Noviembre, y por él se desechan los medanos dexandolos á un lado y á otro, y solo se passa tal qual pedazito. Hace muy buen frio en essos llanos, por este tiempo, y tuvimos el cielo nublado: el dia 9. eran nubes como telarañas: el 10. algo mas guressas: el 11. todo el dia estuvo nublado con nubes mas gruessas: y el 12. amanecio con nubes gruessas y baxas, que tocaban á la sierra: por lo que penséque tal vez era indicio de que nos acercabamos á tierras donde las aguas son en invierno.

Tuesday, December 12, 1775 EN -- Dia 12. Martes. Dixe missa. Salimos de los Pozos de Santa Rosa á la una y tres quartos de la tarde, y á las quatro y tres quartos paramos en un Arroyo seco, haviendo caminado tres leguas con rumbo al norte. En Santa Rosa dexamos los seys pozos abiertos con agua para los que venian detras. Este arroyo seco viene de una sierra no muy apartada, que parece ramo de la sierra madre, y corre para los llanos que dexamos á la derecha y medanos, llevando á la izquierda dicha sierra: no tiene agua, pero si zacate galleta, que tambien se encuentra algo en el camino, y tiene tambien alguna leña para calentarnos, la que falta en Santa Rosa. El camino es algo bueno, y solo tiene sus quebradas de lomas al salir de Santa Rosa, que son lomas de tierra arenisca y dura, con muchas piedras negras no muy grandes, y laxas. Sobre medio dia se levantó un viento oeste muy recio y frio, que venia de la sierra madre de California, en la que al parecer llovia por estar muy cubierta de nubes gruessas; y prosiguio mas recio por la tarde, y quasi del mismo modo toda la noche hasta la madrugada. Este viento recio, que será familiar de estos llanos, es el que forma los medanos, segun sus diversas figuras, que son montones de arena menuda, que muda el viento de un lado á otro, como observéoy, pues con el viento se miraban á lo lexos unas polvaredas muy espressas, y baxas, y aun pegadas al suelo.

Wednesday, December 13, 1775 EN -- Dia 13. Miercoles. Amanecio con un frio como si nevára, el que prosiguio y mas recio, hasta despues de medio dia, con un ayre pequeño, y delgado, que penetraba la cara. Salimos del Arroyo Seco á las nueve de la mañana, y á las tres y media de la tarde llegamos al parage de San Sebastian, que es rancheria pequeña de Cajuenches serranos, ó mas propriamente de Indios de la nacion Jecuiche, haviendo caminado unas siete leguas largas, con rumbo al nornoroeste, y con alguna inclinacion al norte. Está el camino llano y sin medanos, solo que la tierra en partes es falsa, de modo que al pisar la bestia se le entierran de repente las manos y pies en algunos passos. Este parage de San Sebastian es un ojo de agua algo caliente, ó templada al salir, profundo, y permanente, á modo de sienega, que corre muy poco, y tiene su carrizo, y algun zacate, aunque no muy bueno por ser la tierra tan salitrosa en todo este baxio, que en partes blanquea la sal como harina, pero el agua no parece muy mala; bien que cerca del ojo, hay un zanjon, que atasca mucho, y con algun poco de agua malissima, y muy dañosa: y tambien hay alguna leña de mezquites chaparros. Aqui viven unos pocos Indios serranos, ó Jecuiches, que segun vi seran como veinte ó treinta almas, muy miserables, y hambrientos, flacos, desmedrados, y de ruin cuerpo, los quales salieron á vernos al llegar, aunque quando vieron al Soldado, que iva de guia por delante, se pusieron en huida, la que suspendieron viendo que el soldado los llamaba. Es cosa maravillosa ver estos Indios en pelota con los frios que alli hacen, y ellos tan frescos, que por la mañana lo primero que hacen es irse á bañar al ojo de agua, como lo hemos visto. Usan de arco y flechas, aunque pocas y malas; y tienen otra arma o especie de macana, que es un palo duro, delgado, y ancho como tres dedos, en figura de media luna, ó de hoz, y largo como dos tercias: con este palo cazan las liebres y conejos, tirandolo en cierto modo, con el qual les quiebran las piernas; y tambien suelen cazarlas con unas redes que tienen de un hilo muy bien hilado, y tan suave, que parece de cañamo, y no pude conocer ni saber de que lo hacen por falta de interprete; cuyo lenguaje es distincto de los Yumas, aunque algo parecido al de los Cajuenches segun me parecio. Su comida es alguna liebre quando la cogen, que no hay muchas; á tiempos mezcal que van a buscar lexos á la sierra; y lo regular es la bayna del mezquite y el tule que cria la laguna del ojo de agua, por lo que tienen los dientes muy sucios y perdidos: y son tan hambrientos que con tierra y todo recogieron á toda prissa unos granos de maiz que quedaron en el suelo del que se dio á algunas mulas. Estos Indios, que pienso si seran de la nacion Quemeya, segun dixo el P. Garces, y los que despues vi en el Puerto de San Carlos, me parecieron la Gente mas infeliz y desdichada de quantas he visto. Anochecio con nubes, y buen frio, y amenazando lluvia.

Thursday, December 14, 1775 EN -- Dia 14. Jueves. Amanecio el dia muy frio cubierto de nubes, y con un viento muy recio, y á media manana nevó; y estando nevando llegó el Ganado, que salio el dia 10. de la Laguna de Santa Olalla en derechura para aca, y como no havia bebido en todas estos dias se tiró al agua como un rayo, y se perdieron en el camino onze reses; y con él llegaron los Vaqueros y Soldados, que lo conducian, muertos de frio, y de hambre, que ya se les havia acabado el bastimento. Nevó como una hora, amaynó el viento, y prosiguio lloviendo todo el dia hasta muy entrada la noche. Oy havia de llegar aca el segundo trozo de la gente con el Sargento, y viendo que no vino discurrimos, que quizas ayer mañana les cogio la lluvia en Santa Rosa, segun las nubes que desde el camino vimos para alla, por lo qual no salieron de aquel parage. Quando llegó el Ganado me hallaba en la tienda del Sr Comandante, en cuya tienda me passélo mas del dia por estar mas abrigada, y tener lumbre en ella; y viendo lo crudo del tiempo dixele, que supuesto el zacate de este parage no parecia muy malo, y que la agua abundaba, me parecia mejor esperar aqui los dos trozos de la gente, que quedaban atras, y juntarnos, que irlos á esperar al arroyo de Santa Catharina, tres jornadas adelante, como antes havia determinado, porque en caso de alguna necessidad ó atrasso era mas facil socorrerlos desde aqui, que de mas adelante; y me respondio el Sr Comandante, que assi determinaba hacerlo: por lo que se determinó detenernos aqui hasta que se juntasse toda la Gente de la Expedicion, que quedó atras dividida en dos trozos.

Friday, December 15, 1775 EN -- Dia 15. Viernes. Amanecio sereno, aunque con algunas neblinas, y comparecio la sierra madre de California blanca de nieve, y la sierra de San Sebastian que teniamos enfrente, toda nevada de la cumbre hasta la falda, y tambien coronada de nieve la serrania aspera, que venimos dexando á la derecha al otro lado de los medanos y llanos, la qual mas arriba de aqui se junta con la sierra madre: con que nos hallamos en este llano rodeados de nieve, y con un frio considerable. Amanecieron ocho reses, y una mula de los vaqueros; muertas de frio, que como vinieron tan sedientas, y se atracaron de agua, las mató el frio tan recio de esta noche. A medio dia llegó el Sargento con el segundo trozo de la Gente de la Expedicion, y la segunda requa, los que vinieron muertos de frio con el cruel dia que ayer los cogio en el camino, en el qual quedaron cansadas, éimposibilitadas algunas bestias. Sobre medio dia se extendio en todo el orizonte la neblina, que venia de la sierra nevada de California, y quedó el dia cubierto, y con amagos de mala noche, y de repetir la nevada, ó lluvia.

Saturday, December 16, 1775 EN -- Dia 16 Sabado. Amanecio con el frio templado, pero toda el orizonte nublado, y sin llover prosiguio assi todo el dia. Esperabamos que oy llegasse el tercer trozo, pero no vino porque con la nevada se atrassó. A medio dia vino el Sargento diciendo, que de la cavallada faltaban á lo menos dos cavallos, y que por el rastro se conocia que se los llevaban hurtados unos Indios serranos, que vinieron á vernos ayer tarde, y los ivan arreando para la sierra aspera que en el camino venimos dexando á la derecha: que él que estaba de cavallada fue siguiendo el rastro un buen trecho, hasta que se le cansó la mula en que iva, y huvo de rebolverse. Luego el Sr Comandante mandó al Sargento que fuesse con quatro soldados en su alcanze con orden de que si no los alcanzassen oy siguiessen hasta mañana la diligencia; y que les diesse á entender á los Indios que havian hecho mal, y que les manifestasse valor para infundirles miedo, y respeto, pero que no se valiesse de las armas sino para defenderse en caso que los Indios hiciessen alguna resistencia. Son estos Indios en todo de peor condicion que los del rio Colorado, y fueron complices en el alzamiento de San Diego, del qual hablare á su tiempo: por lo qual, y por lo que hicieron en la Expedicion passada el Sr Comandante les llamaba los Apaches de estas tierras. Los soldados no bolvieron en todo el dia hasta la noche, y vinieron con tres cavallas que quitaron á los Indios, cuyas rancherias estan en la sierra aspera que queda dicha, y hasta donde fueron los soldados que distará de este parage de San Sebastian unas quatro leguas. Con esta ocasion vieron los Soldados, que dicha sierra está algo apartada de la otra nevada que teniamos enfrente, y que entre las dos hay un puerto, que quizas daria lugar á abrir camino que pudiesse salir al valle de San Joseph por la cañada del Paraiso, con lo que se desechaban los malos passos que se seguian para atravessar la sierra madre, dexando á la izquierda el Puerto de San Carlos; lo que se pudiera ver iendo algunos á la ligera, y entonces se lograba abreviar el camino, ó á lo menos mejorarlo; y vieron tambien que al pie de la sierra en las rancherias de los Indios ladrones hay su sienega, algun carrizal, y mas abaxo un arroyo aunque de agua mala y salobre. Dixeron que los Indios luego que vieron á los Soldados se huyeron y escondieron, y solo pudieron coger uno, y tres mugeres, á los quales les amenazaron si hurtaban otra vez, y les preguntaron por los cavallos; y aunque al principio negaron la partida, los soldados siguiendo los rastros dieron con ellos, y hallaron dos maneados, y uno amarrado en un mezquite, distantes uno de otro: con que los Indios viendose descubiertos se escusaron diciendo que aquellos cavallos se havian venido solos; y ofreciendose muy comedidos y serviciales, dixeron que si se huia algun cavallo que ellos lo arrearian para el Real. Malas muestras han dado de si estos infelices.

Sunday, December 17, 1775 EN -- Dia 17. Domingo. Dixe missa, y despues de ella envio el Sr Comandante unas veinte bestias á encontrar al Theniente y su gente, persuadido á que tuvo algun atrasso pues no vino ayer. Observéla altura de este parage, y lo hallé, sin correccion en 33°.10'1/2 y con correccion en 33°.8'. Y assi digo: En la Rancheria de San Sebastian, dia 17 de Deciembre de 1775: Altura meridiana del bordo inferior del sol: 33°.10'. A la tarde llegó el Theniente con el tercer trozo de la Gente de la Expedicion, quien tuvo en el camino alguna atrassos. Estos fueron que el frio los obligó a gastar tres jornadas desde el Carrizal á Santa Rosa, á donde llegaron dia 14. muertos de sed, y de frio con la nieve que los cogio en el camino, la qual y el frio hizo tanta operacion, que entre mulas y cavallos quedaron en el camino perdidas y muertas quinze bestias, y gracias á Dios que la gente escapó con vida sin morirse ni enfermarse ninguno, que no fue poca maravilla: y dia 15: se estuvieron en Santa Rosa, de donde salieron ayer; y ha sido de gran gusto para todos el que llegassen oy, con que logramos ya juntarnos para proseguir la caminata con el favor de Dios. Quizas no huvieran sido tantos los atrassos si nos huviessemos detenido á agostar unos quinze dias en la Laguna de Santa Olalla como decian el Theniente y los Soldados, pues alli havia mucho zacate y bueno, y buena agua; lo que propuse al Sr Comandante el dia 1. de Deciembre, pero me respondio que en Mexico le havian señalado solo setenta dias de termino para la caminata, (lo que se me hizo dificil de creer) y assi no quiso detenerse por llegar breve á Monterey, y al cabo no lo logró, porque las prissas nunca son buenas en semejantes casos. Y no es maravilla que huviesse tantos atrassos en las bestias, porque como el Sr Comandante no fue á Tubac por el Agosto, como debia, y havia determinado antes, con su ausencia huvo alli algun desorden, y en esse tiempo cayeron al Presidio los Apaches, y se llevaron toda la Cavallada, que fueron unas quinientas bestias: con esto, y con las bestias que perdio en San Miguel con una estampida que dieron quedó con pocas bestias para caminata tan larga, y falta de pastos; y no quiso comprar mas diciendo que bastaban las que tenia, y que si todos no podian ir á cavallo irian á pie: por lo qual los mas han venido en un solo cavallo sin remudar desde San Miguel aca, y con mil trabajos. A la noche, con la alegria de haver llegado toda la gente, se armó alla entre ellos un fandango algo desconcertado, y una muger viuda, que venia en la Expedicion bien descocada, cantó con aplauso, y griteria de toda la gentalla unas glosas nada buenas: de lo qual se enojó el hombre con quien venia arrimada, y la castigó, lo qual oyendolo el Sr Comandante salio de su tienda y reprehendió al hombre porque la castigaba. Dixelo yo: dexelo Usted Señor, que hace muy bien: y me respondio: no Padre, que no debo yo permitir estos excessos estando presente. Zeló este excesso, y no geló el excesso del fandango que duró hasta bien tarde.

Monday, December 18, 1775 EN -- Dia 18. Lunes. Dixe missa, y en ella dixe quatro palabras sobre el fandango de la noche passada, afeando la accion, pues en lugar de dar gracias á Dios por haver llegado con vida, y no haver muerto con tantos trabajos, como murieron las bestias, parece las daban al diablo con semejantes festines &c. lo que pienso no le parecio muy bien al Sr Comandante, y no me habló en toda la mañana. Supongo que esto me sucedió muchas vezes, y lo mas del camino lo passéassi; porque como era de genio delicado, y altivo, de qualquier cosa se enojaba, y se nostraba muy sentido, y gastando mucha seriedad, y aun á vezes se le passaban dos, ó tres, ó mas dias sin hablarme, ó gastando conmigo muy pocas razones, y tal qual vez algo dessabridas sin admitir mi conversacion aunque se la procurasse: lo que junto con mi enfermedad que padecia de cursos que me tenian muy postrado, me sirvio de una cruz competente, gracias á Dios. Despues de missa se empezó á disponer la marcha, y por estar cansada mucha cavallada se vació el zacate de los aparejos que ya sobraban, y con las mulas de las requas que venian de vacio, que eran unas veinte, se avió la gente aunque no toda, y desde oy empezaron algunos á caminar á pie, haviendo venido hasta aqui en un cavallo dos, tres muchachos, y aun dos muchachos y un soldado, y con lo qual se acababan las bestias, y se quedaron muchos cavallos, y mulas, cansados y muertos en el camino. Salimos de San Sebastian á la una de la tarde, y á las quatro y media paramos en un Baxio de algun zacate galleta, y sin agua, haviendo caminado unas quatro leguas con rumbo al oeste quarta al noroeste. El camino es llano, y tierra arenisca, y firme, con algunas conchas de almeja y caracolillos del mar: solo al salir de San Sebastian hay algunas barrancas, y passos que atascan y todo esse baxio es tierra tan salitrosa, que blanquea como si se le huviesse esparcido harina. Como á las dos leguas hallamos una muy corta rancheria despoblada: y no hay en todo el camino mas que tal qual mezquite chaparro, y la hediondilla; el qual va cerca unas lomas á buscar una cañada para atravessar la sierra madre.

Tuesday, December 19, 1775 EN -- Dia 19. Martes. Dixe missa. Salimos del Baxio á las nueve de la mañana, y á la una y media de la tarde llegamos al Pozo de San Gregorio, parage de poco zacate, y menos agua, haviendo caminado unas cinco leguas, con rumbo al oeste quarta al noroeste. El camino es bastante llano, y de tierra arenisca como de medanal, pero firme y algo mas gruessa: á la derecha se van dexando los cerros altos, ó sierra de San Sebastian; y á la izquierda unas lomas y sierras medianas, que son ya de la sierra madre de California unas y otras; y son tan aridas, que ni un arbolito se ve en ellas, ni un matorral: y solo en los baxios hay algo de hediondilla. El parage tiene poco zacate aunque bueno, y un pozo de buena agua pero muy escasso, que sale del pie de unos cerritos que hay á la izquierda y forman un valle pequeño. La agua del pozito se acabó luego, por lo qual mandó el Sr Comandante abrir otros pozos para que bebiesse la cavallada, y ganado; y aunque se trabajó en esta maniobra toda la tarde hasta la noche, no se pudo lograr que los pozos diessen agua, con que se quedó la mayor parte de las bestias sin beber, y algunas por la necessidad bebieron una agua como salada y amarga, que mas abaxo se encontró, y les hizo bastante daño.

Wednesday, December 20, 1775 EN -- Dia 20. Miercoles. Queria decir missa, pero no pude por el mucho frio que hacir, y mas por la mala noche que tuve con mis cursos. Salimos del Pozo de San Gregorio á las nueve de la mañana, y á la una y media de la tarde paramos en la orilla del Arroyo de Santa Catharina, en donde se pierde y se acaba, haviendo caminado muy despacio, por estar muy maltratada la cavallada y mulada, unas quatro leguas con rumbo al noroeste quarta al oeste. El camino esl llano, aunque algo medanoso, y en toda él no hay mas que chamizo, y hediondilla; y en este parage hay algo de galleta, y choya, con la qual se entretuvo el ganado. Desde San Gregorio se va estrechando la cañada, que forman las sierras aridas que ayer dixe, la qual sigue adelante hasta encumbrar la sierra madre. La noche passada el Ganado pegó estampida por falta de agua, y se rebolvio para San Sebastian; y por la mañana se fue el Sargento con los vaqueros y alguna gente á recogerlo, y no bolvio en todo el dia: y lo demas del ganado que quedó, llegó bien cansado á este parage al anochecer, quedandose en el camino ocho reses, y algunas otras bestias cansadas, y tiradas. En este parage estaban tres Indias serranas de la nacion Jecuiche que habita por aqui, las quales recogian una semillita como lantejuelas, que dá un matorral chaparro, y algo odorifero; pero luego nos divisaron, dexando alli sus guaris, y coritas, que estaban algo bien hechas, huyeron á toda prissa, y aunque un soldado fue tras de ellas á cavallo para rebolverlas, no las pudo alcanzar: que como no han visto gente, se esconden en las quebradas, y se remontan como venados, y en todo el dia no comparecio ninguna. Mandó el Sr Comandante que nadie tocara sus trastes de como estaban; y despues los recogió cerca su tienda, por si venian los Indios, entregarselos sin lesion. Son gente de ruin cuerpo, muy infelices, y desmedrados.

Thursday, December 21, 1775 EN -- Dia 21. Jueves. Dixe missa. Nos detuvimos por no haver venido los que se quedaron atras recogiendo el Ganado que se havia desparramado, y se enviaron dos soldados con algunas bestias de remuda á encontrarlos, pero no vinieron en todo el dia; lo que nos causó algun cuydado. Como las requas salieron de San Miguel tan recargadas y crecidas, que eran de quarenta cargas cada una, y los Arrieros que las manejaban tan poco practicos, que solo uno entendia bien el oficio, y los demas fueron aprendiendo en el camino, se maltrataron mucho las mulas; y assi por ahorrar salarios con Arrieros buenos, ahora toda era mulas, y cavallos perdidos, y que se morian: y ya que no nos detuvimos en donde podia reforzarse y descansar la cavallada, ahora nos huvimos de detener en estos malos parages. Quizas estos atrassos y perdidas tenian al S Comandante mohino; y assi oy prosiguio en su tienda, y yo en la mia sin hablarnos ni vernos mas que á la hora de comer. Yo estuve algo aliviado de mi enfermedad; y tambien el dia de ayer y oy fueron algo templados; pero sobre tarde se anubló toda el orizonte, como que se preparaba el tiempo para alguna otra nevada.

Friday, December 22, 1775 EN -- Dia 22. Viernes. Prosiguio el dia muy nublado, aunque con poco frio, y yo amaneci, y estuve todo el dia algo apurado de mis cursos que me arreciaron mucho. Sobre medio dia vinieron tres Indios serranos, tal vez atraidos de la hambre y necessidad, muy desmedrados, flacos, y tiznados: se les dio algo que comer, y uno de ellos cogió su guari de semillitas que dexaron quando llegamos, y se huyeron y recogio los demas trastes que eran de ellos, y se fue; y al cabo de poco ya se dexaron ver en los ranchos del real algunos otros Indios, que tal vez empezaron á perder el miedo viendo que no les haciamos daño. Son gente en mi concepto de las mas infelices que hay en el mundo: su habitacion entre penas aridas y frias de estas sierras: su vestido nada, y las mugeres unas muy ruines cobijas de hilos de mezcal: su comida raizes insipidas, y semillas de zacate, y mezcal ruin, que de todo hay bien poco, y por tanto su comida es ayunar: sus armas el arco y flechas pocas y malas: y por fin tan salvages, y montaraces, sucios, desgreñados, feos, pequeños, y desmedrados, que solo por tener forma humana se debe creer que son hombres. Poco antes de anochecer vino el Sargento con los que se quedaron recogiendo el Ganado, del qual se perdio alguno, y otro se murio.

Saturday, December 23, 1775 EN -- Dia 23. Sabado. Desde la noche estuvo lloviendo á ratos agua muy menuda, y amanecio muy nublado, y con las nubes pegadas á los cerros, pero lloviendo menos, por lo que determinó el Sr Comandante proseguir el camino. Salimos de Arroyo de Santa Catharina á la una de la tarde, y poco antes de las tres paramos al Pie del sauce, en cuyo tronco escrivio el P. Garces el atentado de los Indios serranos de jarearle las bestias, en la expedicion passada, y cerca el nacimiento de dicho arroyo, haviendo caminado una legua larga con rumbo al noroeste quarta al oeste. Este parage está en una cañada que sigue para arriba, por la qual va el camino atravessando la sierra madre de California La cañada se forma de varios cerros bastante altos muy peñascosos, ó por mejor decir, de grandes montones de peñascos y piedras grandes y menos grandes, que parece las han arrimado y amontonado alli como si aquello fuesse el basurero del mundo, y por consiguiente infructiferos aridos, y sin arboles ni cosa verde. Zacate en este parage no hay nada; y solo en el camino hay algunos sauces pequeños á orillas del arroyo y está en partes algo quebrado y emboscado de matorrales ó jarales, y algo de la hediondilla, que como yerba de mal aguero no falta en estas tierras salitrosas y de ningun provecho. Vimos varios Indios encumbrados en las lomas, y metidos entre peñascos, muy mesteños, que parecen Faunos, y muy desmedrados, y tiznados, y chiquillos de cuerpo, y desnudos totalmente: pero como vieron que ayer no les hicimos daño, y oy el Sr Comandante luego que llegamos fue á una rancheria á verlos, vinieron dos, traxeron alguna leña y le regalaron al Sr Comandante, (que llaman ellos, y los Jeniguechis, que estan mas adelante, Yomiár) un pedazo de cabeza de mezcal, que lo probé, y me supo muy bien; que como este es el tiempo de mescalear, quizas por esso se vieron aca mas Indios ahora que la otra vez, pero tan desconfiados, que no salieron de detras de sus peñascos alla arriba encaramados, y ninguna muger se dexó ver. Luego que entramos en lo angosto de la canada empezo á llover menudo,y nos duró hasta llegar cerca del parage: siguio lo restante del dia muy cubierto, y ya entrada la noche bolvio á llover, y prosiguió mas recio lo mas de la noche. Los Indios que se dexaron ver se mostraron desarmados, aunque usan su arco y flechas ruines, y su palo á modo de hoz, como dixe en San Sebastian, y son malevolos, de mal corazon, y dañadas intenciones; aunque muy cobardes.

Sunday, December 24, 1775 EN -- Dia 24. Domingo. Dixe missa. Salimos del Pie del Sauce á las nueve y media de la mañana, y como á las dos de la tarde paramos en la misma cañada en un Arroyo seco no muy lexos de un ojito de agua, haviendo caminado unas quatro leguas cortas con rumbo al oestnoroeste. El Parage es escasso de agua, de poco zacate galleta, y menos leña. Como á la mitad del camino hay un ojo de agua mediano, que corriendo cañada abajo, se pierde entre las arenas antes de juntarse con el de Santa Catharina. La cañada ve siempre cuesta arriba, aunque con suavidad, y en todo el camino de oy es bastante ancha, y en ella hay algun mezcal, y en partes alguna hediondilla, y zacate galleta, y tambien vimos algunos cuernos de carneros zimarrones; pero toda la tierra es arenisca, y pedregosa. Los cerros que forman la cañada vienen á ser como montones de peñascos, ó pedrones, como piedras que se hallan en los rios, y de todos tamaños, con alguna arena, ó tierra arida; y assi no se ven en ellos arboles ni cosa de utilidad. Cerca del ojo de agua, que hay en el camino, vimos una rancheria de Indios encaramados en las peñas desde donde nos miraban passar; y haviendolos llamado el Sr Comandante, y enseñandoles abalorio, solo una muger se atrevio á acercarse, y el Sr Comandante le dio un hilo de abalorio. Poco antes de parar, cerca el ojito de agua vimos otra rancheria, cuyas casas eran unas grutas medio subterraneas formadas entre las peñas, y algo tapadas con ramas y tierra, á modo de conejeras; y los Indios salieron de sus grutas como alterados, señalandonos con la mano que no passassemos adelante, y hablando con mucha prissa y algarabia, dandose de nalgadas y con tales movimientos, y brincos, como chibatos, que por esto desde la otra vez les llamaron los Danzarines; y uno en especial, que seria algun capitanejo desde que nos vio empezó á hablar con tanta priesa, gritos y precipitacion, como enfadado y que no queria que passassemos por sus tierras, y deshaciendose á nalgadas, brinquitos, saltos, y meneos. Las mugeres no se dexaron ver; pero ellos estaban desarmados, feos, desmedrados, desgreñados, y tiznados, como son los que viven en esta sierra: cuyo lenguage es totalmente distincto de los Cajuenches, y tan feo, precipitado y ridiculo como ellos: su trage es ir desnudos; y las mugeres llevan sus naguillas, ó del mescal, ó de alguna piel de venado. Se atrassó tanto el ganado desde la nevada, que ayer en jornada tan corta se cansaron tres reses, y otra oy, las quales se traxeron muertas al real, y se repartieron entre los soldados. Oy todo el dia no nos llovio, pero estuvo tan nublado, y con la neblina tan baxa y espressa, que no se veian los cerros de la cañada que estaban muy inmediatos, ni el camino en corta distancia. El frio no estuvo muy recio, aunque con bastante humedad. Supe que por ser esta noche, Noche buena se daba refresco á la tropa, y por si pudiesse impedir esta borrachera dixe al Sr Comandante despues de comer: Señor, aunque no vale nada mi representacion, ni yo hago aca ningun papel, con todo no puedo menos que decirle que he sabido que oy hay trago. Respondiome: Si hay. Pues Señor, prosegui, digo que no me parece bien que celebremos el nacimiento del niño Jesus con borrachera. Padre, me dixo, yo no lo doy para que se emborrachen. Claro esta que será assi, le dixe, porque entonces seria mayor malicia; pero si Usted conoce que se han de emborrachar, no les dé. Dixome á esto: á mi el Rey me lo passa, y me lo dan, para que les de á la tropa. Repliqué: sea en hora buena, pero esso se entenderá en caso necessario. Pues, Padre, dixo, menos mal es que se emborrachen que no que hagan otra cosa. Respondi: pero, Señor, el emborracharse es pecado, y peca tambien el que coopera; y assi si Usted conoce que uno con tanto se emborracha, déle menos, ó no le dé. No me respondio mas palabra, y me fui para mi tienda sin poder impedir este desorden, porque ya havia hecho intencion de darlo, y assi luego dio el trago á la gente, que fue un quartillo á cada uno, y el Sr Comandante dixo en voz alta: cuydado no se emborrachen, porque si los hallo borrachos fuera de su rancho les aplicaréla pena. Con esto satisfizo su conciencia, y la gente estuvo esta noche muy cantora y fandanguera, efecto del trago, sin darles pena el vernos en sierra tan mala con lluvias, y tan atrassados con las bestias y reses cansadas y muertas: tal es el mando de essos señores absolutos, en cuya prueba he referido este caso. A la tarde me llamaron para confessar una muger de un Soldado, que desde ayer venia con dolores de parto, y era la del antojo que dixe dia 24. de Noviembre, la qual estaba muy temerosa de morirse; y haviendola consolado y animado como pude, me retiréá mi tienda, y á las onze y media de la noche pario con felicidad un niño, muy brevemente.

Monday, December 25, 1775 EN -- Dia 25. Lunes. Con el motivo de que en esta Santa Noche de Navidad, poco antes de media noche pario una muger de un soldado (que es la que ayer dixe) felizmente un niño; y por estar el dia muy crudo y neblinoso, se determinó detenernos oy: y con esto tuve lugar de decir las tres Missas, y despues de ellas bautizésolemnemente al niño, y le puse por nombre, Salvador Ignacio. El dia siguio cubierto de neblina hasta la tarde que se dexó ver un poco el sol, y entró la noche algo serena: y por ser el parage muy escasso de agua y pasto, se fue el Ganado por delante siguiendo el camino. Yo estuve oy algo aliviado de mis males. Tan salvages y mesteños son los Indios de estas Sierras, que ayer noche dexaron sus chozas, y se encumbraron á los peñascos, quizas temerosos viendo que nos haviamos detenido, y no seguimos adelante, como ellos nos significaban: y aunque han visto que á nadie se le ha hecho el menor perjuicio, con todo muy raros han baxado al plan de la cañada, y algunos se han dexado ver en lo alto de los cerros allá entre las peñas: de donde infiero, que aunque se intentasse fundar en estas immediaciones alguna Mission para esta nacion Jecuiche, en caso que se pudiesse, havia de ser tan dificultoso reducir á poblacion á estos Indios, como reducir á rebaño manso los carneros cimarrones; y no es facil sacarlos de entre las peñas, si Dios no lo hace todo, porque se remontan con la facilidad y presteza que los venados. Por ser dia tan grande, hize en la primera missa una platica sobre el misterio; y con el motivo de la borrachera que huvo, no pude menos que decir algo afeando semejantes bullas y desordenes, y mas en las circunstancias en que nos hallabamos: lo que parece no le assentó bien al Sr Comandante, segun la sequedad y poca gracia que me manifestaba perseverando atufado conmigo todo el dia. Y para que conste lo que dixe, por si fuere menester, hize despues unos apuntes de lo que havia predicado, que en substancia es lo siguiente. Bien conosco el poca provecho que he de sacar de hablar, por el ningun papel que vengo exercitando, y el poco caso que se hará &c. y puedo decir con San Juan Vox clamantis &c. Y aunque el Espiritu Santo me dice que Ubi non est auditus non effundas sermonem: pero tambien San Pablo me dice Ministerium tuum imple &c: y hay dias, que como dice San Gregorio, aunque sean muy ocupados por solemnidad &c. no se pueden passar sin decir algo. &c. Qual es el dia de oy? Dixeys: dia de Noche buena. Y porque se llama assi? &c. No fue noche buena la noche de la cena? Resurreccion?&c. Porque se dice Noche buena? Será porque esta es noche de mucho comer, y beber, de fandangos, y borracheras, de bullas y desembolturas? O mundo, mundo, que todo lo truecas! los dias mas sagrados se buelven dias de mas profanidad. &c. No fieles: se llama Noche buena, porque esta es la noche en que nacio Christo tan deseado de los antigos &c. para librarnos de la esclavitud, &c. para abrirnos el cielo &c. Eramos esclavos por el pecado original &c. Y para mostrar que á todos nos venia á librar para salvarnos, veo las circunstancias del tiempo en que nace. Nace en tiempo del edicto de Cesar, &c. (La exposicion de San Gregorio sobre el evangelio de la primera missa.) Pero assi como el Emperador queria empadronar á todo el mundo, y muchos quedaron sin empadronar&c. assi Dios Omnes homines vult salvos fieri; y con todo quedan tantos Gentiles como vemos, fuera de la Yglesia, y muchos christianos &c. Nace en Bethlen: Dominus panis &c. y naciendo como pan, pocos hay que lo apetescan, pues se contentan con comulgar una vez al año, y aun menos si pueden &c. (Esto dixe aludiendo á que la gente se confessara; lo que no pude lograr en todo el camino, haviendolo persuadido desde antes de salir, y algunos no havian cumplido con la Yglesia, por el poco caso que se hacia de mi, y de lo que yo decia.) Nace, no en su casa, ni en su patria, &c. para que entendamos que todo el mundo es patria, ó mejor destierro, &c. Non habemos hic manentem civitatem &c. quantos de los que vienen, suspiran por su patria Sinaloa, Culiacan, &c. y no suspiran por su verdadera patria el cielo &c.&c. San Leon: Agamus ergo gratias Deo patri per Jesum Christum in Spiritu Sancto &c. Y concluye el mismo San Leon: Agnosce ó Christiane dignitatem tuam et divinge factus consors naturge noli in veterem vilitatem degeneri conversatione redire, &c. (Explica, y aplica. ) Con esto me prometo para todos unas felices Pasquas, que nos conceda Dios con gracia en este mundo, para alabarlo despues eternamente en la patria de la gloria. Adquam, &c. Como yo venia tan enfermo no podia conformarme con el regimen, que guardaba el Sr Comandante en las comidas, que era por la mañana chocolate, y luego en todo el dia no se comia hasta concluir la jornada, y á vezes hasta la noche. Por esto pedia muchas vezes algo que llevar para comer entre dia aunque fuesse andando; lo que con algun trabajo solia conseguir, y con esto solia muchas vezes no cenar, porque como la cena se reducia á chile y frixoles, me iva mejor sin ella acostandome temprano sin aguardar cena tarda y tal. Estando pues para acostarme vino el Proveedor á mi tienda con un recado de parte del Sr Comandante en esta forma: Dice Señor si se le ofrece algo á V.R. para San Gabriel. Dixele: Como para San Gabriel? Respondiome: Si, porque mañana en quanto lleguemos al parage despacha correo con unos Soldados para aquella Mission. Si escribiera, le dixe, pero como he de escribir ahora tan tarde? El caso es que tendrá determinado esso dias ha, (desde el rio Colorado determinó hacer esse correo en llegando al puerto de San Carlos, pero no me lo dixo) y me lo hace saber ahora á lo ultimo. Pues digale Usted que escriviréen llegando al parage mañana si hay lugar, y sino tendre paciencia. Estas cosas apunto para que sirvan de luz, y por ellas se conosca que en semejantes caminatas, y con tales señores es menester armarse de paciencia.

Tuesday, December 26, 1775 EN -- Dia 26. Martes. Dixe missa. Salimos de Arroyo seco á las nueve y quarto de la mañana, y como á las dos de la tarde paramos en un Baxio inmediato á los peñascos que forman el Puerto de la Sierra madre de California, llamado el Puerto de San Carlos, haviendo caminado unas tres leguas largas con rumbo al nornoroeste, y culebreando en la cuesta hasta encumbrar la sierra, cuyo trecho sera como una legua. El camino es siguiendo el arroyo principal de la cañada seco, la qual se va estrechando mucho hasta llegar al pie de la cuesta, que ya tiene sus passos algo malos. La cuesta se divide en dos pedazos, el primero es algo malo y largo, el segundo no tanto, y entre los dos hay un pedazo medio planeando: desde lo mas alto se va siguiendo un arroyo seco algo estrecho, y en llegando á unos peñascos grandes y redondos se baxa una cuesta suave y corta hasta llegar al Baxio en que paramos. Poco antes de entrar á lo estrecho de la cañada empezó á llover muy menudo aguas nieves, que duraron hasta despues de haver parado, y prosiguio el dia y noche bastante humeda y fria; pero tuvo alientos la recien parida para seguir el camino. Hasta la cumbre de la cuesta duró la hediondilla, hierba de mal agueró, que sola ella puede vivir en tierra tan malas, como propias para ella; y luego conoci la mudanza del terreno, pues ya vimos algunos encinos chaparros, y otros arbolitos, y dixeron que en la sierra por aqui hay sus pinos con piñones, pero yo no los vi. Tiene esta parage un ojo de agua, y un arroyuelo alli cerca, y suficiente zacate y bueno: y parece la sierra por aqui y bastante fertil humeda, á diferencia de lo passado que mas parecia montones de piedras y peñascos, que sierra. En este Baxio hallamos despoblada una rancheria de Indios, que por las señales se conocio que assi que olieron nuestra venida dexaron sus jacales ó tuzeros, y se remontaron, segun sus rastros frescos; que son tan salvajes y montarazes, que assi que divisarian el ganado, que vino por delante. Dios sabe lo que les pareceria, y assi no pudimos ver ni un Indio. Serian las cinco de la tarde quando sentimos un temblor con apariencias de terremoto, que duró muy poco, acompañado de un estruendo instantaneo y recio; y despues de un corto rato bolvio á repetir muy remissamente. A la noche ya tarde, y que empezaba á acostarme, vino el Proveedor á mi tienda, y dixome: Padre, la carta? Que carta? respondi. Para San Gabriel, me dixo. Dixele: entre usted y oyga: pues que acaso sabia yo que havria tiempo para escrivir? Usted ayer noche me dixo, quey oy en quanto llegáramos al parage despachaba el Sr Comandante el correo; á lo que respondi que si en llegando havia tiempo, escriviria; y sino lo dexaria estar, y tendria paciencia. Usted no me ha dicho si havia tiempo ó no, ni el Sr Comandante me ha hecho saber tal cosa, ni aun me ha hablado una palabra en todo el camino tocante á esso; y desde las dos de la tarde que llegamos aca, ya podia haver caminado el correo quatro ó cinco leguas, y yo no escrivi porque seria mucha satisfaccion mia el pensar que el correo se havia de detener un rato por esperar mi carta, quando veo que no le he merecido al Sr Comandante otras atenciones de menos entidad que essa. Conque no haviendome dicho nada sobre essa detencion, porque á mi nunca se me hace saber cosa alguna, y primero que yo saben las determinaciones los criados, y aun los muchachos de la Expedicion, suponia que ya el correo estaba fuera. Pues no señor, me respondio; el correo se ira mañana por la madrugada. Pues escribiréquatro letras á los Padres, dixe, aunque sea á esta hora y con trabajo. Escrivi mi carta, y fui á entregarla al Sr Comandante, que por haver oido lo que dixe al Provehedor, se atufó mas de lo que estaba, y haviendosela dado me fui á mi retiro sin gastar con el razon alguna.

Wednesday, December 27, 1775 EN -- Dia 27. Miercoles. Dixe missa. Muy de mañana se despachó el correo para la Mission de San Gabriel, para dar aviso de nuestra venida, y pedir bestias de alli para aliviar las nuestras. Salimos del Baxio, y Puerto de San Carlos á las nueve y tres quartos de la mañana, y á las dos y media de la tarde paramos en el principo de la Cañada de San Patricio, cerca el nacimiento de su arroyo, haviendo caminado unas seys leguas con el rumbo, como tres al noroeste; y lo restante al oestnoroeste. Aqui el terreno es mejor que el passado, y muda totalmente de aspecto este Pais desde que se passa el Puerto de San Carlos, respecto al que queda atras, del otro lado: de modo que de un alto immediato al parage de donde salimos, formado de grandes piedras, pedrones, y peñascos, por entre los quales se passa, y son los que forman el Puerto de San Carlos, como si se mudara de theatro se ve la sierra madre de California totalmente distincta, verde y frondosa de buen zacate, y arboleda, por la parte que mira á la mar del sur, y por la parte que mira al mar de California, seca, infructuosa y arida, como tengo expressado. Luego que encumbramos el Puerto peñascoso de San Carlos entramos en tierra llana y buena: y desde él se descubre al nornoroeste y noroeste la misma sierra madre muy encumbrada, y blanca de nieve, y esta sierra nevada sigue hasta mas alla de la Mission de San Gabriel: y despues de una legua entramos en un valle que la vez passada llamaron el Valle del Principe el qual lo forman á la derecha la sierra nevada que dixe con otras, y á la izquierda otro ramo de sierra muy alta y llena de pinos que parece camina como para San Diego; y todo el tiempo tiene bastante zacate y bueno, con otros matorrales y hiervas olorosas: despues del valle, entramos en un bosque chaparro; y luego cogimos la cañada, que es muy estrecha y la forman las mismas lomas y ramos de la sierra madre. Cerca del parage hallamos tres jacalitos de Indios, con mucha cascara de bellota, que es su comida, pero no vimos ningun Indio. En la cañada vimos muchas hiervas vistosas y odoriferas, y en el parage havia muchos rosales, que son los primeros que vi en aquellas tierras, cuyas rosas son pequeñas, y de solas cinco ojas, pero muy olorosas, los quales en este tiempo estaban marchitos, y solo tenian los capullos encarnados de su semilla, de los quales comi algunos, y tenian un sabor algo agradable. Hay tambien encinos y otros arboles. Oy estuvo el dia algo bueno.

Thursday, December 28, 1775 EN -- Dia 28. Jueves. Dixe missa. Tal vez con el frio recio que hizo esta noche y el traqueo del camino, amanecio algo mala la recien parida, por lo qual nos detuvimos oy. Traxo un Soldado unas piedras que parecieron de mineral; y algunos se inclinaron á decir, que en estas Sierras y mas abaxo havia minas, pues el panino lo indicaba. Observe la altura de este parage del ojo de agua ó nacimiento del arroyo de la cañada de San Patricio y lo halle, sin correccion en 33°.37'.1/2 y con correccion en 33°.37'. Y assi digo: En la Cañada de San Patricio, y nacimiento de su arroyo, dia 28. de Deciembre de 1775: altura meridiana del bordo inferior del sol: 32°.48'.

Friday, December 29, 1775 EN -- Dia 29. Viernes. Salimos del parage, de la Cañada de San Patricio á las nueve y media de la mañana, y á las quatro y media de la tarde paramos en la orilla del Arroyo de San Joseph, en donde se acaba la cañada que seguimos, haviendo caminado siete leguas largas con el rumbo al noroeste quarta al oeste, y con alguna guiñada al norte culebreando. La cañada, ó por mejor decir, quebrada, es muy estrecha, bastante peñascosa, y con arboleda en partes mas ó menos, y por ella corre la poca agua que sale de varios ojitos que hay en algunas rinconadas ó cañadas imediatas, y como á las quatro leguas se va ensanchando la cañada, y el agua del arroyo, que al fin se divide en dos ramos para salir al Valle de San Joseph, se pierde en las arenas. La cañada se forma de varias lomas que dependen de las sierras que ayer dixe, del lado derecho la sierra nevada, y del lado izquierdo la sierra alta, una y otra con muchos pinos, y enzinos, que tambien los hay en la cañada, y alamos y alisos. Toda la tierra y cañada es muy humeda, fertil, y frondosa, y en ella vi varias hierbas que conoci semejantes á las de España, muchos rosales, varias hierbas odoriferas que parecen utiles, y entre ellas vi y cogi espliego. Vimos en la Cañada algunos jacalitos despoblados; y poco antes de parar se dexaron ver á lo lexos unos quantos Indios, que estaban arrancheados á la orilla del rio, con su arco y flechas, pero no quisieron acercarse aunque los llamamos. Son estos Indios de Nacion Jeniguechi, y muy semejantes en todo á los Jecuiches de la Sierra.

Saturday, December 30, 1775 EN -- Dia 30. Sabado. Amanecio el dia bueno, y sin el frio que pensabamos tener por estar immediatos á la sierra nevada, y yo con bastante alivio en mis males, pues lo mismo fue passar el Puerto de San Carlos que experimentar mejoria; y me sentó muy bien la christalina y hermosa agua de este arroyo de San Joseph, el qual sale de la sierra nevada, y viene por una cañada tan frondosa, que por tan hermosa y bella le llamamos la Cañada del Paraiso, y al salir de ella camina por el valle de San Joseph unas quantas leguas algo arrimado á una sierra ó lomeria baxa, que esta delante la sierra nevada y segun los inteligentes es toda panino de minerales; y tiene en sus orillas bastante alameda, hasta que se pierde en una gran laguna que se forma en dicho valle. El parage me parecio muy bueno para una poblacion. Salimos pues del Arroyo de San Joseph á las nueve y quarto de la mañana, y á las dos y quarto de la tarde paramos en el Valle de San Joseph al Pie de una loma, haviendo caminado cinco leguas, con el rumbo al oestnoroest. Es el Valle de San Joseph muy grande y hermoso, de tierra muy buena y humeda, de modo que siendo este tiempo de invierno vimos toda la tierra brotando su zacatito en lo mas de ella, y es la tierra muy blanda, por lo que en lloviendo algo es atascosa. En el valle hay á trechos entreverados algunos cerritos con algunos peñascos, y en ellos algunos matorrales, pero sin arboleda, y la tierra de ellos es blanda como la del valle. No hay en todo el Valle mas arboleda que los alamos del rio; pero en las sierras altas y nevadas se divisan pinos y encinos, y puede ser que en sus faldas ó cañadas tengan otros arboles, porque son muy humedas. En el valle hay una gran laguna que se forma del rio de San Joseph, y otros arroyos, que salen de varios manantiales y ojos de agua que hay en las sierras de al rededor, y no tienen salida por otra parte, y por esso, segun se conoce por las señales, dicha laguna crece mucho en tiempo de lluvias; y hay en ella muchissimos ansares, que á lo lexos se ven blanquear en parvas muy grandes. El valle se forma, al oriente de las sierras de la Cañada de San Patricio, al poniente de una cordillera de lomas baxas no muy cerradas, al sur de una sierra de mediana elevacion llamada la sierra del Trabuco, la qual va para el camino de San Diego, y al norte de una lomeria baxa que sigue á lo largo por delante la Sierra nevada. Por fin, tiene un cielo muy despejado, y una vista muy deliciosa, y me parecio que del otro lado de la laguna y del rio puede haver algun excelente parage para una poblacion crecida, con buenas proporciones para grandes sementeras, y crias de cavallada, y ganado mayor y menor; la que seria muy conveniente en este parage, como que está en medio de tanta tierra despoblada. Al salir del parage se dexaron ver á lo lexos unos pocos Indios, los quales huyeron como venados luego que fue para ellos un Soldado que los llamaba. En el camino divisamos unos diez que ivan huyendo, aunque armados: los llamó el Sr Comandante, y yo, y fuimos para ellos los quales se acercaron á nosotros, y se les dio algun cigarro, y les dixo por señas el Sr Comandante que vinieran con nosotros adonde ivamos á parar; para darles abalorio; pero luego se retiraton, otra vez y no se dexaron ver mas: sus arcos eran bien largos, y sus flechas medianas, algo ruines, y sin pedernal. Este parage no tiene leña alguna, ni la hay en sus imediaciones para hacer lumbre y la fortuna fue que no estuvo el frio muy recio, aunque estabamos á vista de la sierra nevada. Oy estuvo algo placentero conmigo el Sr Comandante, y platicamos algo en el camino; (que solian passarse dias enteros sin hablarnos mas que lo muy preciso) aunque en la platica, se suscitó, se dezasonó algo, porque queria, que la sierra nevada que divisabamos al poniente, y muy lexos, fuesse el mismo cerro nevado que descubrimos desde el Puerto de San Carlos, y yo le hize evidente que no podia ser; porque aunque la sierra nevada, que continua á lo largo, es la misma hasta San Gabriel, y mas alla, pero el primer cerro nevado de ella que vimos desde el Puerto, oy lo venimos dexando á la derecha. Esta fue como otra conversacion que antes tuvimos, en la que me dixo, que en la expedicion primera, desde el Pozo salobre del Carrizal descubrió está sierra nevada; y haviendole yo dicho, que se me hacia muy dificil esto, y que no podia ser que desde alla se viesse, no solo por la gran distancia, sino principalmente porque se atraviessa por medio la gruessa y alta sierra madre, que passamos hasta el Puerto de San Carlos, me respondio algo sentido, y me dixo: será lo que V.R. quiere, pero yo no miento, y sémuy bien lo que me digo. Esto apunto para que se sepa la satisfaccion, con que suelen hablar semejantes sugetos y señores, que quieren se les crea todo quanto dicen sin que se les contradiga.

Sunday, December 31, 1775 EN -- Dia 31. Domingo. Dixe missa. Salimos del Pie de la Loma á las nueve y quarto de la mañana, y á las quatro y tres quartos de la tarde llegamos á la orilla del Rio de Santa Ana, haviendo caminado unas ocho leguas con rumbo al oestnoroeste, y con alguna guiñada corta á ratos al oeste. Luego que salimos del parage dexamos el camino de la Expedicion primera por evitar algun rodeo, y passos malos, y atravessamos la lomeria, que cierra por aqui al valle de San Joseph, por un puerto pequeño, y caminamos como una legua por tierra llana, y seguimos como tres leguas mas por un valle que tiene comunicacion con el de San Joseph, y es bien dilatado y de buena tierra: luego llegamos á unas lomas, y subimos un puerto facil, y baxamos á una cañada algo estrecha que se va ensanchando hasta salir al valle de Santa Ana y tendra como una legua; despues caminamos como tres leguas atravessando dicho valle hasta llegar á la orilla del rio. En la primera y segunda lomeria y sus cañadas, que son de tierra humeda, vi mucha abundancia de romero, y otras hierbas odoriferas, y en la cañada larga segunda muchos mirasoles floridos, y parras y sarmientos de tan buen cuerpo que parecia una viña, y tal vez con poco cultivo darian buenas ubas; y por fin toda essa tierra parece muy buena; y si los cerritos que hay en dichos valles tuviessen arboleda no havia mas que desear. En el camino ayer y oy no hallamos agua, aunque la hay á los lados algo retirada: y ayer immediato al camino vi un hoyo bien profundo, y redondo, y lleno de agua que estando en medio del llano sospechési quizas seria efecto de algun temblor, con que se sumió aquel pedazo de tierra, y su agua parece quedó al peso del agua de la laguna. Oy encontréen el camino y cogi algunas cascaras de caracoles como los de España que se crian en los bosques, cosa que en tierra afuera de esta America no la hay, ni los conocen. En todo el camino llevamos á la derecha la sierra madre nevada; y á la izquierda la sierra no tan alta y larga que va para el camino de San Diego, y en la expedicion del Sr Comandante Portala, que en estos años passados entró por tierra desde California á estos nuevos descubrimientos, la llamaron la Sierra del Trabuco. El Rio de Santa Ana es un rio de bastante agua, y muy encaxonado, de modo que tendra de ancho unas quatro o cinco varas, ó seys quando mas, en todas estos cercanias, pero tan hondo que tiene muy pocos vados, y dificiles por la rapidez con que corre el agua; y por esso el ganado (que llego al parage á media noche) passó el dia de mañana al otro lado con algun trabajo, y en el vado se ahogo un toro: y tambien se ahogó un cavallo, que entró á bever y lo arrebató el agua y no pudo salir. Sus aguas son muy cristalinas y hermosas, y tienen su nacimiento en la sierra nevada, y corre de nordeste á sudoeste, con alguna variacion, y declinacion al oeste hasta el mar, y lo mas de él va encaxonado entre lomas: cria en sus riberas algunos alamos, y es la unica arboleda que hay en todos essos llanos, y solo en la sierra nevada se ven pinos; y otros arboles puede ser que haya en sus cañadas que por ser algo lexos no se divisan. En todo oy no vimos un Indio.